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Un curso "distinto" y "sin bullicio"

Los institutos de la comarca retoman las clases con estrictos protocolos sanitarios para evitar contagios de coronavirus

Alumnos del IES Rodeira, en un aula habilitada en la biblioteca del instituto.

Alumnos del IES Rodeira, en un aula habilitada en la biblioteca del instituto. // G.N.

Los alumnos, todavía "pequeños", de primero de la Enseñanza Secundaria Obligatoria (ESO), que cuentan con 12 años, no solo se tenían que enfrentar ayer a su primer día de curso en el instituto, en ese salto de su etapa de colegio al centro de los "mayores", sino hacerlo en unas condiciones durísimas marcadas por la pandemia del covid-19 que, por el momento, no pone a O Morrazo en el mapa del Sergas con casos positivos en centros educativos. Este mapa arrojaba ayer 29 casos de la covid-19 en el área de Vigo con 19 aulas cerradas; y 31 en el área de Pontevedra, con 12 aulas cerradas. Los cambios en el protocolo establecen que los centros no están obligados a tomar la temperatura a los alumnos, sino que deben hacerlo las familias antes de salir de casa.

Muchos de estos alumnos, de primero de ESO que tienen la consideración de ser los más pequeños del instituto, llegaron "asustados" a un primer día de clase en la que los profesores también se encontraron un inicio de curso distinto. No había pasillos con bullicio, con alumnos en tropel y a empujones; todo lo contrario, se encontraron alumnos bien aleccionados por sus familias, con las que los profesores se reunieron telemáticamente estos días previos, para explicarles el cumplimiento de los protocolos del covid, con sus mascarillas y siguiendo los circuitos pintados en el suelo para no mezclarse unos con otros. Incluso en el IES María Soliño, de Cangas, su directora, Arantxa Vega, asegura que se encontró a toda una clase de pie, no se atrevían a sentarse, a la espera de recibir órdenes. Tenían que elegir la silla en la que siempre se van a sentar durante el curso, porque así obliga el procotolo covid, y en algunos casos fueron los tutores los que eligieron por ellos y en otros, los propios alumnos.

El Instituto María Soliño, en Cangas, es un centro que tiene la peculiaridad de que imparte el Bachiller de Artes y siempre ha sido de mucho movimiento, con exposiciones, actividades en los recreos...Eso no existe en el arranque de este curso, que comenzó ayer de forma gradual por niveles y con una nueva convocatoria de huelga y de protesta, como se hizo cuando comenzó el pasado día 10, Infantil y Primaria, para reclamar aulas seguras y más personal, aunque en este caso quizás con menos repercusión. La protesta se concentró a nivel de comarca en Cangas, delante del Concello, a las 11:30 horas.

El curso de Secundaria y Bachiller, con 3.065 alumnos en O Morrazo, comenzó ayer para los estudiantes de 1º y 2º de la ESO, 1º de Bachiller y 1º de los ciclos de FP medio y superior, además de la enseñanza para adultos. Hoy lo harán los restantes de 3º de la ESO, 2º de Bachiller y 2º de ciclos medio y superior.

De "atmósfera distinta" , casi como una "mili", califica el director del IES A Paralaia, Álvaro Rodríguez, este inicio del curso. Añade que aunque había temor, "las cosas discurrieron bastante bien, aunque es cierto que hoy -por ayer- no estaba todo el alumnado, que irá entrando de forma progresiva". Reconoce que el alumnado estuvo excepcional, todos con las mascarillas y se nota que las familias trabajaron bien en casa sobre lo que se les informó desde el centro. También destaca el esfuerzo de los profesores que dedican más horas de su jornada laboral y que aunque había motivos suficientes para ir a la huelga convocada ayer, por las constantes improvisaciones de Educación respecto al covid, todos decidieron acudir a clase, por responsabilidad pero no por ganas de protestar, y solo una persona no lo hizo pero con eso no quiere decir que fuera irresponsable porque está en su derecho. El director del centro también destaca la labor del personal de limpieza ue tiene las instalaciones "inmaculadas", aunque desde la dirección se ha pedido un refuerzo de la plantilla. Ahora tienen tres personas a jornada completa y otra a media jornada para la que piden que sea a jornada completa.

La lluvia fue también un enemigo en esta jornada inaugural porque complicaba la organización de los recreos al aire libre, aunque en el caso del IES A Paralaia, se activó el protocolo en el pabellón y funcionó bien. El espacio está separado en ocho sectores, con cintas blancas y rojas y conos, para cada grupo. Ayer no hubo aglomeraciones, a la espera de ver cómo funciona hoy la jornada con la llegada del restante alumnado. De todas formas hay conciencia de que se prefiere esta situación a otro confinamiento.

El IES Johan Carballeira regresó ayer a las clases con un protocolo que establece tres puntos diferenciados de entrada y salida de las instalaciones, con dispensadores de gel hidroalcohólico, y zonas diferenciadas para que el alumnado de las distintas ramas educativas del centro pase el tiempo de recreo. El instituto bueués cuenta con unos 550 matriculados entre ESO, bachillerato y los distintos ciclos formativos, a los que hay que sumar una plantilla de 75 docentes. "El primer día ha sido sobre todo para recalcar las medidas sanitarias para crear hábitos y dinámicas de seguridad", explican desde la dirección. En este sentido hacen hincapié en la colaboración de las familias y en la responsabilidad de los propios alumnos, sobre todo en espacios como el transporte escolar. "Deben ocupar siempre el mismo puesto dentro del autobús", recuerdan.

La situación sanitaria obliga a utilizar todos los espacios disponibles del centro, incluyendo la biblioteca, que se utilizará como aula para impartir algunas materias específicas. De esta manera se ha logrado conseguir una distancia de seguridad de 1,5 metros en todas las aulas, que tendrán una ratio de alumnado que va de un mínimo de 20 estudiantes a un máximo de 27. La excepción es el ciclo de Administración, donde es imposible conseguir esa separación interpersonal debido a la instalación de los ordenadores. "En este caso se ha autorizado la colocación de mamparas. Era algo de lo que estábamos pendientes porque si la consellería no autorizaba su instalación habría que desdoblar las clases en turnos de mañana y tarde, lo que significaría contratar más profesores", señalan. Finalmente con la reorganización acometida el IES Johan Carballeira no ha necesitado pedir más profesorado. "El curso empieza una semana más tarde porque lo pedimos desde los institutos, pero lo pedimos porque la consellería no resolvió los problemas que tenía que resolver", lamentan. Además denuncian que los centros han tenido que afrontar las adaptaciones con su propio presupuesto, sin que la Consellería de Educación les dotase de recursos adicionales.

Entre la formación que imparte el instituto bueués está el ciclo de Imaxe Persoal, que requiere un contacto muy estrecho. "Este año se han adoptado medidas más estrictas de lo habitual. Cuando no sea posible garantizar la distancia de seguridad deberán llevar mascarilla y pantalla protectora. Cada persona tendrá una taquilla personal y usarán un vestuario y calzado exclusivo para entrar en el taller", explican los docentes de este ciclo. El alumnado trabajará en grupos estables de cuatro personas y los profesores han tenido que preparar kits para que siempre utilicen los mismos utensilios.

Al lado del Johán Carballeira está el otro instituto de la localidad, el Illa de Ons, que tiene solo cursos de ESO. Son alrededor de 150 estudiantes y una plantilla de 23 profesores. El protocolo diseñado establece un punto de entrada y salida diferenciada para el alumnado de 1º y 2º de ESO y otra para 3º y 4º, que también tendrán espacios diferenciados en el recreo. Las aulas de cada ciclo se concentran en cada una de las dos plantas de las que dispone el instituto. Para conseguir mantener la distancia de seguridad interpersonal se habilitaron todas las aulas específicas y la ratio oscila entre un mínimo de 16 alumnos a un máximo de 24 por aula. Estas medidas obligaron al equipo directivo a solicitar un profesor más, que fue concedido.

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