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Las cafeterías se resienten

La moañesa Pepa Santomé regenta desde hace más de 30 años el establecimiento del IES A Paralaia: "Solo vendí 10 bocadillos"

Pepa Santomé, en su cafetería del instituto A Paralaia, en Moaña.

Pepa Santomé, en su cafetería del instituto A Paralaia, en Moaña. // G.N.

Pepa Santomé Chapela es la titular de la cafetería del Instituto A Paralaia de Moaña desde la apertura del centro docente el 31 de octubre de 1988. Lleva más de treinta años en un negocio que el covid también ha puesto en peligro y por el que ella paga un canon anual a la Xunta y el gasto de luz al instituto. Reconoce que tampoco es un negocio para hacer dinero, sino que da para los gastos del día a día vendiendo bocadillos, cafés y gominolas, pero el cierre de las aulas por el confinamiento la dejó sin ingresos desde marzo y ahora afronta el nuevo curso escolar con mucha preocupación.

Ayer, en el primer día del curso, Pepa abrió el local dentro del instituto, pero fue muy flojo. Un día normal en un curso sin esta pandemia ella solía vender unos cien bocadillos diarios; ayer a mediodía solo había vendido 10 "¡ y eso que son niños pequeños de 1º y 2º de ESO!" exclamaba para referirse a los estudiantes que estaban en el centro. Quizás el miedo frena a las familias a seguir con los hábitos de siempre.

Pepa reconoce que esta cafetería es su segunda casa para ella y hará todo lo posible para afrontar esta crisis de la pandemia. Por el momento, ella cumple con todas las medidas del protocolo frente al covid, de distancia social e higiénicas. Ha reducido a la mitad las mesas y solo tiene dos mesas pero dice que los alumnos no se pueden quedar, en el establecimiento en cumplimiento del protocolo, solo está permitido que entren para comprar el bocadillo o las chuches que ahora vende embolsadas como también los bocadillos, que gozan de fama enre los alumnos cuando el hambre aprieta en los recreos.

"Quiero pensar que esto es solo el principio y todo va a mejorar", asegura Pepa Santomé que quiere ser positiva, después de un año que la castigado doblemente.

En Bueu las cafeterías de los dos institutos todavía no han abierto. La del IES Illa de Ons lo hará en los próximos días, después de que ya se haya organizado como será su uso. Además de las medidas higiénico-sanitarias se ha optado por establecer distintos turnos de acceso a este recinto, separando por un lado a los estudiantes de 1º y 2º de ESO y, por el otro, a los de 3º y 4º para que no se mezclen entre ellos.

En el caso del IES Johan Carballeira la organización resulta más complicada debido a que cuentan con un mayor número de alumnos y distintas ramas educativas: ESO, bachillerato y ciclos formativos de FP. "Tenemos los espacios repartidos en todo el centro, pero la cafetería aún está cerrada. En este caso la gestión es muy complicada y nos queda por definir cómo serán los turnos de acceso", señalan desde el equipo directivo.

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