Cinco meses y medio más tarde la piscina municipal de Cangas ha reabierto sus puertas. Lo hizo ayer, en una atípica jornada en la que la acogida por parte de los usuarios fue tibia, como cabía esperar, si bien desde la Concellería de Deportes que dirige Eugenio González se aguarda que haya una tendencia al alza en los próximos días. "Ha habido poca gente, sí alguna para informándose, pero para usar las instalaciones pocos. Los primeros días suelen ser de tanteo y luego funcionará el boca a boca", asegura.

El regreso a la normalidad se antoja progresivo, con un estricto protocolo de seguridad que ayer ya se pudo comprobar. Un recibidor acotado con espacios de entrada y salida, alfombra desinfectante y gel hidroalcohólico, medidas que se complementarán con el uso obligatorio de la mascarilla y de la toalla para poder emplear las diferentes máquinas. Asimismo, la empresa Soom Management, encargado de gestionar la piscina, se ha comprometido a realizar una desinfección constante de las taquillas y ha realizado una serie de recomendaciones, como evitar en la medida de lo posible el uso de las duchas o emplear cintas y gomas para el pelo, además de prohibir la utilización de secadores.

Paralelamente el concello ha ido desarrollando actuaciones de mejora en estas instalaciones, que comenzaron con la adquisición de diverso material y el desbroce del entorno de la piscina. Está en marcha ya una segunda y una tercera fase, en las que se prevé realizar una inversión de unos 70.000 euros, con obras como la ampliación de los vestuarios, en la que únicamente falta colocar parte del material, que aún no ha sido suministrado. También se prevé la colocación de mamparas en esa zona.

El concello actuará asimismo en la realización de la playa de la piscina, de la que ya se realizó un tramo en su momento, y se eliminará la pista de squash para poder habilitarla como sala de gimnasia. De este modo se podrán mantener las clases con el mismo ratio de 15 alumnos. Por último, está previsto trabajar en la hiperventilación de la zona próxima a vestuarios, la más afectada por el calor que desprende la climatización del agua.