La temporada alta en el verano del Covid-19 ha concluido y las oficinas de turismo de la comarca mantuvieron un ritmo alto de trabajo gracias a la llegada de visitantes nacionales. Eso sí, la pandemia se ha notado en el número de extranjeros, que se ha desplomado a apenas 4 de cada 100 solicitantes de información. Y de ellos buena parte eran de Portugal o estaban afincados en España, lo que refleja la enorme caída de la llegada de extranjeros este verano. En total las técnicos de turismo atendieron a cerca de 6.000 visitantes de los que solo 240 procedían del extranjero. Cangas se destacó al alcanzar las 3.074 consultas totales.

En las oficinas canguesas las reinas de las preguntas volvieron a ser las islas Cíes. También mucha gente que pasó sus vacaciones en Vigo llegó en barco para recorrer el casco antiguo. La demanda de información sobre la senda del litoral por Massó y A Congorza fue muy alta así como las preguntas por Cabo Home, curiosamente más conocido que O Facho. A las técnicas les sorprendió sobre todo la cantidad de gente que preguntó por el Bosque Encantado de Aldán, "pues lo conocieron a través de blogs de internet". En cuanto a playas, la más buscada fue Barra "al ser una de las pocas que son oficialmente nudistas", apuntan.

Madrid y el País Vasco mantienen su liderazgo en los visitantes a Cangas y los extranjeros apenas representaron un 5%. Llamó la atención la visita de un ciudadano de Irán que estaba realizando el Camino de Santiago por la costa así como la de una pareja de Israel. Las rutas por el Casco Vello que organizaron los técnicos dos veces por semana fueron un éxito.

En Moaña se registraron un total de 992 visitas en los meses de julio y agosto, lo que supone un incremento. Eso sí, la técnica de la caseta moañesa aumentó este año sus competencias al encargarse de la entrega de entradas para los conciertos y actos culturales, pues todos tuvieron límite de aforo por las medidas sanitarias. De hecho, hasta 370 visitas procedieron de vecinos de la propia villa. Un 75% de los turistas en Moaña eran de origen nacional y menos de 5 de cada 100 procedían del extranjero. También Madrid y País Vasco se destacaron seguidos de los ciudadanos de Castilla y León. Como curiosidad, tres cuartas partes de los turistas que se informaron sobre las excelencias de Moaña visitaban la villa por primera vez. La oficina moañesa estará abierta hasta mediados de octubre, lo que ayudará a promocionar los eventos aplazados a ese mes por la pandemia, como el Festival Intercéltico do Morrazo o la feria medieval Moaña Antiqua.

En lo que respecta a Bueu, la técnica de turismo atendió a 1.554 personas de las que solo 41 procedían del extranjero. "Excepto los portugueses y una pareja de irlandeses, el resto de los que realizaron viajes internacionales eran españoles que regresaban a visitar a sus familiares o que tenían como punto de encuentro Bueu para disfrutar de sus vacaciones". Todos los visitantes llegados del extranjero a esta villa procedían de la Unión Europea o de Estados Unidos.

Las atenciones telefónicas crecieron de forma sensible con preguntas sobre las restricciones en los arenales y el protocolo por el coronavirus. Con respecto a otros años, en Bueu aumentaron todavía más los visitantes de otros puntos de Galicia y de Madrid frente a comunidades autonómas más alejadas.

Casas y autocaravanas

Las técnicas de turismo de los tres ayuntamientos constataron un importante incremento de las pernoctaciones en casas de alquiler individuales, turismo rural o viviendas de familiares. Además, también continúa el aumento de autocaravanas de los últimos años, sobre todo en lo que respecta a turistas nacionales. Estas apuestas frente a los hoteles pueden deberse en buena parte por el temor a la pandemia.

En Moaña, por ejemplo, decenas de autocaravanas estacionaron en la explanada de acceso a la antigua isla de Samertolaméu, ante la falta de otro espacio habilitado. Esta afluencia llamó la atención de los vecinos.