Las restricciones al tráfico rodado en accesos a zonas de playa no provocaron colapsos en las vías locales, pero sí en la centralita de la Policía Local de Cangas. Hasta 90 llamadas recibió la patrulla que estaba de guardia a lo largo de toda la jornada de ayer. Y mientras era evidente el tránsito de gente a pie para acceder a las playas, en las vías provinciales y autonómicas se estacionaban los vehículos como se podía, algunos llegaron hasta el monte en zonas de la parroquia de O Hío. En la Policía Local de Cangas se recibieron quejas de que este trasiego de gente a pie era peligroso y que iba a acabar con algún atropello.

A lo largo del día las embarcaciones en Areacova y Areabrava se acercaban demasiado a la orilla y los bañistas pidieron la intervención de la Policía Local, que derivó el caso a la Guardia Civil, al carecer de competencias. También se hizo eco de esta queja la concejala de Playas del Concello de Cangas, Aurora Prieto, que se encargó de llamar a la Guardia Civil. A este primer enfrentamiento el primer gran fin de semana del verano entre bañistas y propietarios de embarcaciones puso fin efectivos de Seprona, que obligó a las embarcaciones a echarse hacia atrás. Cangas no tiene aún balizadas las playas, como acostumbra. Sacó a concurso el contrato y solo se presentó una empresa.

En la comisaría de Policía Local de Cangas sonaba el teléfono constantemente. Los policías no hacían otra cosa que atender llamadas, la mayoría para preguntar si podían o no pasar a determinada zona en coche. Eran preguntas con trampa. La mayoría de las personas que llamaban sabían perfectamente las restricciones que había, pero trataban de buscar un hueco en la nueva normativa para colarse.

Sin multas

No hubo multas ayer. Era lo que se esperaba. Aún no están entregadas todas las tarjetas y, además, la Policía Local de Cangas no dispone en estos momentos de personal suficiente para atender zona urbana y zona de playas. Eso será el día 10, cuando regresen de la Academia Galega de Seguridade los guardias contratados (12 en total). Y en medio del aluvión de llamadas por el asunto playas, una de un accidente en la subida de Areamilla. La patrulla tuvo que desplazarse hasta las inmediaciones del restaurante Casa Simón porque una moto había colisionado contra un vehículo que estaba aparcado y después invadió el jardín que está situado cerca del citado establecimiento. No era poca cosa. Los agentes se encontraron con un hombre al que tuvieron que detener porque multiplicaba por tres la tasa de alcohol en sangre. Se le denunció por delito contra la seguridad vial.

Eso fue a media tarde y la Policía Local aún no había tenido tiempo de pasarse por la zona de playas. Había una denuncia de un perro peligros en la playa de los Alemanes y quejas por una fiesta privada en Liméns.

Rescatan en helicóptero a una nonagenaria que se rompió la cadera en una playa de Cangas

Rescatan en helicóptero a una nonagenaria que se rompió la cadera en una playa de Cangas. // G. Núñez

Por otra parte, una mujer de 92 años edad, vecina de Melide, tuvo que ser rescatada por el helicóptero del 061 tras romperse una cadera. La anciana reside con su familia en Cabo Requeno, en Donón, un lugar de difícil acceso, por lo que tuvo que intervenir en el rescate también efectivos del Grupo de Emergencias del Concello de Cangas. Fueron ellos los que accedieron a la zona donde está la vivienda de la accidentada en una picat y emplearon una camilla de rescate para llevarla trasladarla después hasta la playa de Melide, en donde aterrizó el helicóptero, en medio de los soprendidos bañistas. El incidente tuvo lugar sobre las 18.30 horas y también acudió una ambulancia del 061.