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La marea más difícil al otro lado del Atlántico

La tripulación del congelador "Ana Gandón" partió de Cangas tras pasar los controles de temperatura

Familias y tripulación del congelador "Ana Gandón", de la armadora Hermanos Gandón de Cangas, acudieron ayer, a primera hora de la mañana, a las instalaciones de Frigoríficos del Morrazo con la maleta hecha para despedirse respetando, en la medida de lo posible, las normas de distanciamiento. La tripulación tenía que afrontar una nueva marea de dos meses, quizás la más dura en plena crisis del coronavirus.

El congelador "Ana Gandón" soltaba amarras en Cangas cerca de la una y media de la tarde, rumbo al caladero de NAFO, en Terranova, con una flota de una veintena de hombres y dejando atrás una tierra que en junio, cuando está prevista su vuelta, no saben cómo van a encontrar. Cuando ellos zarpan tampoco saben cómo va a resultar su marea y la vida a bordo, pero en estas circunstancias todavía menos. Hay temor entre las familiares a que ellos puedan desarrollar la enfermedad en altamar.

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El buque "Ana Gandón" se echa al mar en plena crisis sanitaria por el coronavirus

La flota de los barcos de altura no está obligada a pasas los test antes de embarcar, algo que sorprende a familiares y vecinos. ¿Qué pasará entonces, van a a puerto?, aseguraba la mujer de uno de ellos.

La marcha del buque no fue como en otras ocasiones. Tanto familiares como flota tuvieron que pasar en el muelle por un control de temperatura. El congelador se aprovisionó de víveres en el muelle y ya zarpó en la misma mañana, sin esperar un día, como es habitual.

El coronavirus no ha parado a este sector de la pesca de altura y gran altura, que sigue trabajando como una de las actividades esenciales de alimentación, que figuran en el decreto del Gobierno, para mantener abastecida a la población. Al menos unos 250 buques de altura y gran altura integrados en la Cooperativa de Armadores de Vigo (ARVI) están faenando en alta mar.

El presidente de esta Cooperativa de Armadores, Javier Touza, asegura respecto a los test rápidos del Covid-19 que las prioridades no las marcan ellos, sino la autoridad sanitaria y estas pruebas tiene carácter prioritario para el personal sanitario y colectivos de riesgo. Sí asegura que hay unos requisitos que se deben cumplir como que los tripulantes deben de presentar los certificados médicos conforme están sanos; los propios capitanes tienen que tomarles la temperatura por si tienen fiebre y preguntarles si han estado en contacto con algún contagiado y los barcos deben de llevar los Equipos de Protección Individual (EPI) para desarrollar el trabajo a bordo. A mayores, dice que se establece una distancia mínima entre tripulante, de un metro, y en el caso de que se produzca un posible contagio, retornarlo a puerto. A día de hoy, Touza no tiene constancia de que ningún barco haya vuelto a puerto por una sospecha.

El presidente de los armadores asegura que toda la flota debe de trabajar con los guantes y mascarillas, respetando unas normas de higiene como es lavar la manos con los geles hidroalcohólicos que se llevan a bordo. Añade que en colaboración con la Autoridad Portuaria se está trabajando en la desinfección de las áreas de trabajo en las lonjas.

Señala que los armadores seguirán trabajando, pero están a la espera de alguna medida solicitada a Bruselas por la pérdida de precios, aunque Touza reconoce que parece que los precios han empezado a repuntar un poco en merluza o rape. El problema está ahora en los armadores de cerco por ese problema de falta de espacio en los barcos, en donde las tripulaciones están muy confinadas.

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