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El castro de Domaio tendrá dos portales de acceso y una pasarela de bajada al poblado

Contará, desde el verano, con un itinerario cerrado para su visita

Vial de entrada al poblado desde Fontenla, con la autovía al fondo. // Gonzalo Núñez

Vial de entrada al poblado desde Fontenla, con la autovía al fondo. // Gonzalo Núñez

El plan de acondicionamiento y señalización de accesos con el que cuenta la Consellería de Cultura de la Xunta para hacer visitable el Castro de Montealegre, en Domaio, a partir de este verano, contempla la creación de portales de acceso al yacimiento por sus caras este y oeste. Se aprovechará el camino actual que llega al castro desde la explanada de Fontenla aunque se acondicionará. Se creará también un área de descanso que incluye un mirador y se instalarán distintos elementos de seguridad con barandillas en las zonas de mayor desnivel. También se señalizará toda la ruta que permitirá ver las estructuras que se consoliden.

Tras el camino acondicionado, se instalará una pasarela de bajada al poblado. El tránsito por el castro contará con una ruta de visita. Se instalarán además barandillas disuasorias en puntos con peligro de caídas.

Desde Cultura señalan que los objetivos principales de la adecuación y señalización del itinerario en el interior del yacimiento -cuyo origen se remonta al cambio de era- pasan por proporcionar a los visitantes el conocimiento de este punto de interés cultural y parajes naturales. El itinerario acotado facilitará compatibilizar el desarrollo de la actividad turística con la conservación de los recursos naturales, paisajísticos, históricos y culturales, promoviendo el respeto por el entorno.

Se apuesta por usar el viario tradicional de acceso evitando la creación de nuevas rutas para potenciar la cultura asociada el carreiro y minimizar el impacto de las actuaciones.

Se busca también, con el futuro itinerario, facilitar el uso del medio natural como espacio de ocio y ordenar el camino de entrada desde la conservación de la naturaleza. Finalmente se persigue incentivar el conocimiento del entorno natural y de elementos de tradición rural de los espacios por los que se transita.

Con un plazo de ejecución de ocho meses y una inversión de la Xunta de 280.478 euros, el personal de la empresa Terra Arqueos inició los trabajos el 14 de noviembre. Deben estar finalizados como muy tarde a mediados de julio.

Desde el arranque se han concluido ya varias fases del trabajo previsto. En primer lugar se topografió todo el yacimiento y se registró con fotografía aérea. Después se acometió una limpieza de 20 petroglifos con su correspondiente calco, fotogrametría digital, fotografía con luz rasante, registro y geolocalización de cada grabado en piedra. No apareció ningún elemento de este tipo más allá de los que estaban previamente identificados.

Finalizado el trabajo con los petroglifos, se limpiaron las estructuras arqueológicas a consolidar y se acometió la reexcavación con metodología científica de las estructuras documentadas en las intervenciones arqueológicas llevadas a cabo por Losada Diéguez en los años 1925-1926. Estos trabajos permitieron sacar a la luz las estructuras estudiadas por primera vez hace un siglo. Algunas de ellas ya se intuían previamente. Los arqueólogos constataron que es factible incorporarlas al discurso expositivo del yacimiento con el objetivo de evaluar su estado y recuperar datos sobre el yacimiento en ese punto, determinando así las acciones a desarrollar.

A medida que se efectúan los trabajos, el personal presente en la zona lleva a cabo un registro de la intervención que incluye un levantamiento planimétrico del área de excavación, el dibujo arqueológico y a escala de detalle y otros procedimientos estandarizados en el protocolo de este tipo de actuaciones, según señalan desde la Dirección Xeral de Patrimonio. También se acomete un lavado, siglado e inventariado del material arqueológico.

A todos estos trabajos se añaden, recuerdan desde la Xunta, los acometidos previamente consistentes en la limpieza de la vegetación de la ladera de este monte de Domaio, así como la tala de especies foráneas invasoras como eucaliptos y acacias y el tratamiento de los troncos cortados. Esta tarea permite ahora una mejor visión de la totalidad del yacimiento y de buena parte de la ría de Vigo, que eran las vistas que en su día tenían los habitantes del castro.

Entre las estructuras documentadas en los años 20 del siglo pasado se encuentran dos viviendas y entre las que se consolidarán y que fueron documentadas con el desdoblamiento del Corredor suman cinco inmuebles entre viviendas, talleres y almacenes. Además, una de las partes más visibles que serán visitables será el enlosado de acceso al antiguo poblado del que se conserva un importante tramo.

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