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El gran contrato de suministro del Concello moañés

Gas Natural frena el segundo intento de licitar la luz de Moaña al recurrir el criterio de energía verde

La actual suministradora también denunció la cláusula de igualdad de género en el personal incluida en el pliego de condiciones -La licitación tiene un coste cercano a los 2 millones de euros en cuatro años

Las farolas de la PO-551 ya son de bajo consumo. // Gonzalo Núñez

Las farolas de la PO-551 ya son de bajo consumo. // Gonzalo Núñez

El segundo intento del gobierno bipartito de Moaña por adjudicar el contrato del suministro eléctrico de edificios y equipamientos municipales se ha encontrado con un contratiempo inesperado. El proceso de licitación iniciado el 7 de noviembre y que tenía que empezar a abrir los sobres de las ofertas a partir del 12 de diciembre está en estos momentos paralizado por los recursos presentados por la actual suministradora, la empresa Gas Natural-Fenosa (perteneciente ahora al grupo Naturgy), a dos requisitos del pliego de condiciones. Concretamente recurre el criterio de que las fuentes de la energía que utilicen las empresas sean renovables así como el requisito de la igualdad de género en las nuevas contrataciones de personal. Y es que la intención del bipartito, desde que a mediados de 2018 comenzase la primera licitación, pasa por el compromiso con la promoción del medio ambiente pero también por la igualdad de género en un sector que consideran "muy masculinizado". Por ello, el pliego de condiciones exige que la empresa que gane la concesión contrate de manera proporcional a hombres y mujeres a partir de la firma del acuerdo.

En materia de contaminación, el pliego exige que las candidatas cuenten con las pertinentes etiquetas medioambientales que garanticen el uso exclusivo de fuentes renovables en la fase de la obtención de la energía.

Este recurso se presentó ante el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de Galicia y supone un varapalo en la licitación estrella del Concello, que a mediados de este año tuvo que dar por cerrado en falso el primer intento al declararlo desierto, después de que renunciase la única empresa que había optado a dos de los cinco lotes: Nosa Enerxía Sociedade Cooperativa Galega. Esta cooperativa ya suministra a cinco inmuebles municipales como son la guardería A Galiña Azul, los clubes de jubilados de Moaña y Domaio, la Casa da Mocidade y la Escola de Música.

El motivo de aquella renuncia estuvo en los incrementos no previstos en la parte regulada del precio de la energía eléctrica y la falta de previsión del importante incremento del coste de esta energía en los meses que transcurrieron entre la aprobación del expediente y la resolución.

Esto hizo que el gobierno local iniciase una segunda licitación bajo los mismos criterios pero con una estimación al alza del precio para prever eventuales subidas.

Así, si en el primer intento los cinco lotes salieron a concurso con un presupuesto base de 1.682.741,32 euros, en esta ocasión el coste se estima en 1.941.338 euros, en cuatro años con dos prórrogas de uno y dos años, a razón de 476.000 euros los dos primeros años y de 494.668 euros los dos siguientes.

Ya existen precedentes de este movimiento por parte de grandes eléctricas en licitaciones similares iniciadas en los llamados "ayuntamientos del cambio". No existen casos de recursos por la denominada cláusula de género -que el Concello promueve en base a las cláusulas sociales que permite la Ley de Contratos de las Administraciones Públicas- pero sí por el requisito de energías renovables.

Endesa, Iberdrola y Gas Natural recurrieron el concurso del Ayuntamiento Madrid que gobernaba Manuela Carmena, por entender que la cláusula de la energía verde era discriminatoria ya que ellas cuentan con fuentes como el carbón, el gas o la nuclear. Sin embargo, en abril de 2018 el Tribunal Administrativo de Contratación Pública de la Comunidad de Madrid rechazó el recurso y avaló el concurso del ayuntamiento, lo que sentó precedente para otros municipios y animó a Moaña a incluir entre sus criterios que las empresas acrediten que su fuente de energía es renovable.

Distinto fue el caso de Barcelona, en donde Endesa sí que ganó el recurso. El Tribunal de Contratos Públicos de la Generalitat anuló el concurso por la cláusula de la pobreza energética que obligaba a las empresas a firmar un convenio de corresponsabilidad en esta materia.

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