Laura Fernández Piñeiro: "Creamos la escuela de la Banda porque necesitábamos gente, era el último cartucho que nos quedaba"
La agrupación recibe mañana el Premio Cacarexo de Coiro por su contribución a la puesta en valor de la música

Un concierto de la Banda en el Auditorio. // FdV
Cangas
Fundada en 1926, la Banda de Música Bellas Artes de Cangas es todo un símbolo en este municipio y mañana será reconocida con el Premio Cacarexo, que anualmente entrega la Asociación Cultural del mismo nombre en la parroquia de Coiro. Con este premio, que se entrega a las 20.00 horas en el Centro Cultural, se reconoce "la contribución de esta agrupación en la puesta en valor de la música en sus distintas dimensiones: embajadora de Cangas, patrimonio cultural de la historia local, animación y ocio en todo tipo de actos y conciertos, así como formativo, didáctico y divulgativo".
Detrás de la Banda, que dirige Humberto Carballo, está la Asociación Cultural Bellas Artes, que vela por la continuidad de esta agrupación, con 35-40 músicos. Los integrantes de la Asociación, presidida por Laura Fernández, saxofonista, trabajan sin remuneración para que la banda sobreviva. Para garantizar esa continuidad, abrieron este año una escuela en la que se imparte Lenguaje musical, Flauta, Clarinete y Percusión y que tiene 25 alumnos.

Laura Fernández Piñeiro: "Creamos la escuela de la Banda porque necesitábamos gente, era el último cartucho que nos quedaba"
-¿Qué destacaría de Bellas Artes?
-La historia, por supuesto, es una banda con muchísima historia, la capacidad para sobreponernos a los momentos malos, etc. Y ahora mismo, el grupo, el buen ambiente que se respira, la amistad. A nivel generacional, hay ahora mismo padres e hijos, hermanos... y es algo que siempre ha habido en la banda de Cangas, que se transmite el amor por la música a nivel familiar, de padres a hijos, hermanos, primos...
-Si tuviera que recordar un concierto.
-Cualquiera de los últimos de Santa Cecilia, pero si tengo que quedarme con uno, creo que escogería el de 2017, fue el primer concierto que hicimos en el Auditorio, con una temática diferente, muy divertido, y además participaron muchos exmúsicos que ya no estaban viniendo a la banda y que finalmente se quedaron y todavía están con nosotros. Fue un concierto muy emotivo, lleno de reconocimientos, mensajes. Marcó una nueva etapa.
-¿Qué futuro tienen las bandas de música?
-Tienen futuro si se trabaja bien y la gente se compromete y responde. A nivel autonómico hay ahora mismo bandas muy top que están ganando muchos premios, reconocimientos y certámenes, y que no tienen nada que envidiarle a bandas de otros lugares de España. Pero si tengo que hablar a nivel del Morrazo, la cosa está un poco más complicada. Creo que hay demasiada oferta de actividades al menos en Cangas, muchos colectivos deportivos, muchos colectivos musicales, artísticos, etc. Los niños están sobrecargados de actividades y apenas les da tiempo de disfrutarlas. Muchas veces resulta complicado compaginar todo, porque los que hacen algún deporte también tienen entrenamientos, competiciones, partidos, que suelen coincidir en fin de semana que es cuando la banda suele tocar... además que aprender a tocar un instrumento implica si o si ir a clases, estudiar en casa, venir a los ensayos para poder actuar, etc. Creo que ese es un gran problema aquí, demasiada oferta, y la música requiere de tiempo de estudio, no basta solo con ir a clase, hay que comprometerse y tener tiempo. De todas formas si la banda tuviese más gente, el problema sería menor porque siempre habría "refuerzos" por llamarlo así.
-¿Hay más problemáticas que supongan una amenaza?
-Las escuelas de música y los conservatorios. En el caso de Cangas, muchos niños se quedan fuera o tienen que escoger otro instrumento diferente al que preferían, y la mayor cantidad de plazas que se ofertan en la escuela y el conservatorio de Cangas son para instrumentos que no sirven para banda (cuerda, piano, guitarra), por eso este año empezamos con la escuela de la banda. No pretendemos competir con nadie, simplemente ofertar esas plazas que el conservatorio y escuela municipal no puede, y que la banda necesita, como plazas para viento madera, viento metal y percusión. Necesitamos gente y era el último cartucho que nos quedaba. Y ya por último un problema general que a veces tira a la gente para atrás, es que se creen que las bandas solo hacen actos religiosos (procesiones, pasacalles, fiestas religiosas, etc.), y no es cierto, se hacen muchas porque tenemos que sobrevivir de algo, pero todas las bandas hacemos muchísimas cosas más, conciertos de verano, conciertos temáticos, etc. Es una idea que tiene mucha gente y que es errónea, también hacemos viajes, y actividades para fomentar las relaciones grupales etc. La banda en sí es una escuela buenísima para los chavales.
-¿Por qué no hemos visto a ninguna banda de esta comarca en certámenes gallegos o provinciales este año?
-La Banda de Moaña fue el año pasado. Ir a un certamen implica muchísimo trabajo, tener gente suficiente para poder trabajar, ensayar muchísimo, y la situación en el Morrazo está complicada como comentaba anteriormente. Hay que comprometerse a ensayar duramente durante meses, y si ya somos pocos en la banda, y algunos tendrían que faltar por otros motivos, los ensayos ya no serían factibles, etc. Es una pescadilla que se muerde la cola. Aún así yo creo que es una gran experiencia para los chavales, y espero que si la escuela sigue funcionando y creciendo, podamos presentarnos a alguno en unos años.
-¿Marcó un antes y un después que Santa Cecilia no se celebrara en la excolegiata de Cangas?
-La verdad es que sí, pero para bien. La banda suena mucho mejor en el auditorio, estamos más cómodos tocando, y la gente que viene a vernos también. Además que a nivel organizativo es mucho más fácil en el auditorio. Creo que las tradiciones no tienen porque seguirse siempre a rajatabla y de vez en cuando los cambios vienen bien. En la Iglesia, tendríamos que adaptar el repertorio por respeto y normas, en cambio en el Auditorio podemos hacer lo que queramos, bailar, hacer espectáculo, etc. Yo creo que ha sido un cambio para bien..
-¿Qué prepara Bellas Artes para 2020?
-Tenemos muchísimas ideas, secretas claro, pero no siempre se pueden llevar todas a cabo...lo único que pretendemos es no bajar el nivel, ir a más y seguir sorprendiendo al público. Nos gustaría comenzar este nuevo año otra vez con la banda juvenil ahora que tenemos escuela de música y comenzar a formar una cantera para la banda grande. Creo que ese es nuestro principal objetivo para el 2020.
-¿Qué les supone el Premio Cacarexo?
-Un reconocimiento a todos estos años de trabajo a favor de la música y la cultura en nuestro pueblo, un reconocimiento también a todas las directivas que ha tenido la banda que luchan siempre por seguir adelante. En segundo lugar, publicidad y que se nos de voz, que muchas veces nos sentimos un poco olvidados por las instituciones. Y en tercer lugar, un premio a todos los músicos que vienen a ensayar todas las semanas, a todos los socios que siguen pagando su cuota, y a todo el público que nos sigue acompañando año tras año. Es bueno sentirse querido de vez en cuando en el municipio , y que te den un aliento para seguir luchando cuando es verdad que se pierde un poco la esperanza.
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