Tal y como dijo ayer el poeta Luis Chapela Bermúdez, "cada 28 de agosto ao Anguieiro chegan pingas de memoria, que da paso aos versos, neste mar de luz". En plenas fiestas de Cangas se abre un gran paréntesis para homenajear a los Mártires de Anguieiro", desde hace ya muchos años. Allí, al borde de la carretera a Pontevedra, donde fueron fusilados con total impunidad por fuerzas afines a las tropas franquistas. Fue tal barbarie que nadie olvida a las víctimas, esos once vecinos de entre 16 y 46 años de edad que durante la madrugada del 27 al 28 de agosto fueron metidos en una furgoneta custodiada por falangistas y se dirigieron hacia el lugar de Anguieiro en donde fueron "paseados". Uno de ellos logró escapar por el monte de Aldán y después en una lancha motora, para ser alcanzado en Punta Subrido, donde sus perseguidores le dieron muerte. Los homenajeados son Daniel González, Antonio Blanco, Guillermo Fernández, José Novas, Alejandro Martínez, José Martínez, Antonio Ferreiro, Normandino Núñez, Secundino Ruibal, Estanislao Ferreiro y Eugenio Bustos. Nombres que están en la memoria colectiva de Cangas y también en la de la Asociación de la Memoria Histórica de Cangas, que lleva el nombre de "28 de agosto".

Allí se instaló un monolito que recuerda la tragedia y que cada año se riega con poesía, música y canción. Tomaron ayer la palabra Mónica Camaño, Paulo Vilar, Luis Chapela y el alcalde de Cangas, Xosé Manuel Pazos. Leyó el tradicional manifiesto Asunción Bernárdez, profesora de la Universidad Complutense de Madrid y este año se realizó una dramatización a cargo de del grupo de teatro de la Escuela para Adultos de Rodeira. Se trató de un texto adaptado de la "Casa dormida", de Xosé M.A. Cácamo. La música de fondo corrió a cargo de Luicía César Veloso, Xico de Cariño y el grupo de gaitas, Ciobra. Tras la dramatización vino la ofrenda froral. Claveles rojos se amontonaron entorno al monolito que deja constancia de lo que nunca debió de ser.

En el manifiesto leído por Asunción Bernárdez recuerda ala esperanza republicana del 14 d abril de 1931 duró poco, frustrada por el Alzamiento del 18 de julio de 1936. La autora habla de que "falanxistas e gardas civís, en perfecta harmonía andaban a caza das víctimas polo municipio. Os asesinos segaron o alento de aqueles corpos de mozos republicanos aplicándolle a lei de fuga, sen formación de causa.