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Un vecino de Bueu, a punto de morir por una picadura de velutina cuando desbrozaba

Ramón Álvarez, de 51 años, asegura que se quedó "ko", sin visión, e incluso perdió el conocimiento una hora -Llamó a ciegas por el móvil y un amigo alertó a la ambulancia

Ramón Álvarez muetsra la inyección y las pastillas de adrenalina contra la picadura de avispa. // S.Á.

Ramón Álvarez muetsra la inyección y las pastillas de adrenalina contra la picadura de avispa. // S.Á.

La avispa velutina le ha cambiado la vida al vecino de Bueu Ramón Álvarez Gayo, que a sus 51 años y acostumbrado a meterse en el monte para realizar desbroces, no puede salir ahora sin la inyección de adrenalina y unas pastillas en su bolsillo. El ataque de una velutina a punto estuvo de costarle la vida y se salvó por cuestión de minutos. Ocurrió hace unos días cuando Ramón Álvarez acudió a un monte de Beluso, como en otras ocasiones, para desbrozar.

Asegura que eran en torno a las 11.30 horas. Notó una picadura en la cabeza y al girarse vio que había batantes avispas. Dejó la desbrozadora a un lado para ver de dónde salían y señala que "en dos minutos me quedé ko".

Recuerda que intentó llegar al coche, que estaba a unos 600 metros junto a la carretera, pero casi no podía caminar y empezó a perder la visión, hasta el punto que no veía el móvil. Entonces fue cuando perdió el conocimiento. Dice que estuvo así una hora y que despertó, pero seguía casi sin poder moverse y sin poder ver. Hizo una llamada, como pudo, por el móvil al primer número que le salió. Era el de un amigo que en seguida alertó a la ambulancia medicalizada.

Ramón Álvarez pudo llegar arrastrándose hasta el coche. Junto a la carretera vio pasar un vehículo e intentó pedir auxilio a su conductor, pero no paró porque debió de pensar que él estaba bebido, recuerda con mucho malestar porque asegura que se estaba muriendo y necesitaba ayuda.

A los pocos minutos llegaba la ambulancia medicalizada. Señala que ya dentro volvió a sufrir una crisis y gracias a que el médico empezó a inyectarle, pudo llegar con vida al centro de salud de Bueu desde donde le trasladaron al Hospital de Montecelo, en Pontevedra, en donde permaneció ingresado un día, en observación.

Ramón Álvarez solo tiene palabra de agradecimiento por el buen trato recibido tanto por los médicos de Bueu como de Montecelo. Ahora asegura que no sale sin su inyección de adrenalina, que al monte tiene que volver porque hay que limpiar, pero no sin su medicina.

Ayer en Moaña, se dio la alertada por un nido de velutina en un alero de uno de los edificios de la céntrica urbanización de O Rosal. En este mes, los apicultores están recogiendo las fichas con los resultados de los trampeos llevados a cabo por los vecinos en los distintos municipios. En Cangas se colocaron 198 trampas y en las 97 computadas hasta ahora, se capturaron 6.367 velutinas.

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