A las 14.30 horas ya no había ningún pan para los devotos. Los 2.500 bollos, que la panadería Cal había preparado para cumplir esa tradición de llevarse el pan bendito antes por el párroco a casa, se agotaron con rapidez. Cuenta el presidente de la comisión de fiestas, Constante Soliño que tuvo que ver mucho en este hecho el buen tiempo y que la fiesta coincidiera en domingo. Siempre se notan estas dos circunstancias. Pero que nadie piense que se fabricaron pocos bollos, que los 2.500 estaban fijados para días como los de ayer, cuando luz el sol y la festividad de San Blas coincide en domingo. La bendición de los panes por parte del párroco se produjo en la misa de 10.00 horas en un atrio lleno de gente por el que después iba a pasar la procesión, en la que se lleva en andas al santo homenajeado. San Blas se celebra en Darbo desde hace 30 años y la iniciativa de bendecir los panes tiene que ver con el milagro que se atribuye al santo que logró salvar a un niño que se atragantaba con una miga de pan. Cuentan los devotos que el pan bendito de San Blas tiene la buena costumbre de que no coge moho. Muchos lo guardan en sus casas como una verdadera reliquia, a la que se aferran cuando las cosas no vienen bien dadas. Para que conste, el pan no se vende. Los devotos pueden cogerlo tras entregar un donativo, que después la comisión de fiestas acostumbra a destinarlo a la reparación de la capilla de San Blas, donde ya se hicieron obras importantes como el cambio del tejado.

También hubo pasacalles y concierto a cargo de la charanga "Vai de Baile" y la Banda de Gaitas y Percusión "María Soliña". Y no podía faltar la verbena, con la actuación de dos orquestas de reconocido prestigio, como son Los Satélites y Gran Parada.