Un total de 205 niños, los 30 artículos de la Declaración de los Derechos Humanos, una amplia paleta de colores, papel y, sobre todo, la inmensa creatividad de los participantes. Son los ingredientes del obradoiro de pintura que la Fundación Cristóbal Gabarrón y la ONU desarrollaron ayer en Bueu con motivo del 70 aniversario de la citada declaración, con vistas a un concurso internacional de dibujo en el que el objetivo último es no solo dar a conocer estos derechos, sino que los más jóvenes puedan entenderlos y defenderlos en un futuro próximo.

Arte y mensaje se dieron la mano en una experiencia que el artista murciano pero con fuerte vinculación a Bueu calificó de "fantástica. Ver a un pueblo unido, con los padres y abuelos de los niños arropándolos y viendo cómo hacían sus trabajos, es impagable. Incluso alguno de los adultos admitió que no conocía la lista de derechos humanos". Gabarrón apunta que la actividad de ayer "es una semilla. Quienes firmaron hace 70 años esta declaración fueron unos avanzados a su tiempo. Y los niños son quienes deben entenderlos ahora porque ellos son el futuro".

El barrio de Banda do Río se convirtió en una improvisada aula de arte al aire libre donde los participantes, distribuidos en grupos de seis y con un monitor en cada mesa, dieron rienda suelta a su creatividad para esbozar en sus dibujos alguno de los derechos humanos. El entusiasmo de los participantes fue tal que "muchos niños quisieron hacer más de una obra. Alguno llegó a pintar hasta cuatro", lo que se tradujo en que el número de cuadros recogidos superó los 350. "Esto supone también sacar todo este talento a la luz", manifestó Gabarrón, que recuerda que el trabajo en este obradoiro comenzó hace dos semanas, cuando se les explicó a los jóvenes los diferentes derechos humanos y su significado. "Esto se ha hecho para que cada niño los conozca", subraya.

En las mesas de trabajo los participantes se encontraron con los colores básicos y una paleta con agua, barras de color para las partes duras y papel A3. Con Gabarrón supervisando todo, al ilustrador local Marc Taeger le tocó el papel de coordinador de todos los monitores, entre los que se encontraban artistas locales y alumnos de Bellas Artes. Una vez se finalizaban los dibujos, estos se colgaban en una especie de parrilla situada en las inmediaciones de la carpintería de ribeira de Purro, donde se podía ver la multiplicidad de estilos. "Ahora que todo es uniforme, es genial que todos los dibujos sean diferentes, por esa libertad que han tenido para pintar lo que querían", explica Gabarrón.

No es el primero de los talleres que apadrina el artista en todo el mundo para este concurso internacional de dibujo. Ginebra o Bruselas ya han tenido el suyo y la idea es llevar esta iniciativa a una docena de ciudades. Bueu ha sido la apuesta personal de Cristóbal Gabarrón, que encontró la colaboración de la Asociación Veciñal Cultural Banda do Río, además del Concello de Bueu y de la Diputación de Pontevedra. "Bueu es como mi patria. Siempre he querido hacer cosas aquí", resume.

El camino para estos dibujos no ha hecho más que comenzar en lo que ya se denomina la Ruta de los Derechos Humanos. El periplo arrancará en Bueu, donde se expondrán todos los trabajos a lo largo de un par de semanas en lugares tan emblemáticos como la Praza Massó, la Sala Domínguez Búa o el propio astillero de Banda do Río. "Queremos que la gente vaya a ver los dibujos", insiste.

Todas las obras de los niños de 10 a 14 años serán escaneadas y remitidas de inmediato a la organización, para que sean valoradas por los jurados de los diferentes países. El plazo de entrega de obras finaliza el 31 de octubre y entonces empezará un proceso de selección que desembocará en los 300 finalistas de todo el mundo que se darán a conocer el 10 de noviembre. Otro jurado decidirá los nueve ganadores de entre estos 300 elegidos. Los dibujos de los niños más pequeños, por su parte, pasarán a formar parte de la Pinacoteca Infantil del Museo Reina Sofía de Valladolid.