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Guillermo Rodríguez: "La madera del astillero empeoró desde que se redactó el proyecto, pero la obra será un referente"

El equipo contratado por el Concello de Bueu, por recomendación del Museo Massó, empieza a trabajar sobre el terreno

Guillermo Rodríguez y el alcalde de Bueu, Félix Juncal, estudian la documentación del proyecto de rehabilitación del astillero de Banda do Río. // Gonzalo Núñez

La rehabilitación y restauración del antiguo astillero de Banda do Río, conocido popularmente como de Purro, ha sido en los últimos años objeto de debate. En primer lugar por si era realmente un bien de interés cultural y etnográfico que mereciese ser conservado. Una vez superada esa discusión el debate se centró en quién debía afronar su recuperación y cómo financiarla. Ahora, con las obras ya comenzadas, la polémica se focaliza en otro aspecto: ¿Se están realizando bien? ¿Se está conservando todo lo que es posible? El astillero ha estado de nuevo estas semanas en el ojo del huracán, tanto que desde el gobierno local se propuso al Museo Massó que designase a un conservador experto en la materia para hacer un seguimiento a los trabajos y asesorar a la contratista, la dirección facultativa y al propio Concello de Bueu, que asume la contratación. El equipo elegido es Renovatio S.L., con experiencia en obras en la catedral de Santiago y Palencia, entre otros proyectos. Uno de sus integrantes es Guillermo Rodríguez, que esta misma semana ha comenzado a realizar un seguimiento a la obra en Banda do Río.

-¿Cuál será exactamente su función en esta obra alrededor del astillero de Purro?

-Vamos a comprobar todo el estado actual de la carpintería para intentar conservar lo máximo posible. Se va a hacer un control exhaustivo en obra, se va analizará cada pieza de madera: se harán punciones, intentaremos averiguar el nivel de pudrición, saber qué volumen está perdido y si cumplirá su verdadera función. Toda esta información se le trasladará al arquitecto y se adoptarán las soluciones que correspondan, con prótesis de madera o de resina o bien con la sustitución de todo el elemento si es necesario. Siempre respetando la Lei de Patrimonio y con la premisa de conservar lo máximo posible y sustituir lo menos posible.

-Supongo que ya ha tenido la oportunidad de ver parte de la madera apilada después del desmontaje. ¿Cuál es su impresión inicial?

-Por lo que he podido ver su estado es muy malo. Entre el estudio que se hizo para el proyecto de obra hace ya varios años[en 2014] y la realidad actual no hay nada que ver. Su estado ha empeorado y hay que hacer un nuevo estudio y buscar soluciones. Lo cierto es que va a ser un reto complicado.

-Durante estas semanas no han faltado críticas por la forma en que se desmontó la estructura, tanto porque se entendía que era un "derribo" como por la maquinaria empleada en ocasiones, como motosierras. ¿Cuál es su opinión?

-Yo no he podido presenciar esa parte, solo lo he oído. He hablado con diferentes personas, como la directora del Museo Massó, el subdirector xeral de Patrimonio, el alcalde y el arquitecto para intentar empaparme y estudiar las inquietudes de todas las partes. Ahora yo me encuentro con lo que hay, pero evidentemente muchas de las actuaciones se justifican por como estaba la madera y porque no tenía ningún sentido actuar de otra forma. Entiendo que todo ha tenido un porqué. Resulta muy fácil hablar desde fuera, pero hay que saber las circunstancias desde dentro y que no se conocen desde fuera. A mí no me extraña lo que se hizo porque gran parte de los materiales estaban muy dañados. Igual no fue la manera más correcta o decorosa de hacerlo porque desde fuera la gente se alarma. Pero la verdad es que no tenía sentido hacerlo de otra forma si el fin es el mismo. El problema no es la motosierra, sino cómo se utilizan las herramientas, cómo se hacen las cosas y el fin que se persigue. Hablo con todas las cautelas porque yo no lo he visto. Y dicho esto también hay que decir que nuestro oficio conlleva una responsabilidad de información y formación: a veces hay que explicar por qué se hacen las cosas y por qué no se hacen otras. Hay que tener en cuenta que una pieza desde fuera se puede ver perfecta, pero estar podrida por dentro.

-¿Cuáles deben ser los criterios a la hora de afrontar una rehabilitación de estas características y decidir qué elementos se conservan?

-Hay que intentar mantener todos los valores de la construcción: estructural, estético, cultural, inmaterial? Cada actuación debe conservar lo máximo posible de esos valores, aunque a veces eso no es posible y hay que eliminar alguno. En este caso para mí el más importante es que el lugar sea seguro porque va a ser musealizado, por lo que la parte estructural es fundamental. Si una pieza nace con una función, por ejemplo estructural, y al cabo del tiempo ya no la cumple da igual el valor inmaterial y que fuese preparada por tal carpintero de hace muchos años. Si no cumple su función ya no vale. Vamos a hacer una intervención para intentar conservar esas piezas, precisamente por su valor inmaterial, conservar todos esos valores. Es algo complicado y aún estamos estudiando cómo poder empastar todo eso.

-Antes hablaba del estado de la madera y se apunta que una de las opciones para conservar la máxima posible es un "shock" térmico.

-Sí, toda la madera será sometido a este tratamiento. Aún estamos viendo dónde llevarlo a cabo porque es necesario someterla a un proceso de congelación a una temperatura de 20 grados bajo cero durante unas 48 horas. De esta manera se eliminan los insectos xilófagos, así como las larvas y huevos que hayan podido dejar. Es un tratamiento importante para la durabilidad de la madera actual y para proteger la nueva porque se evita que se puedan extender esos xilófagos.

-¿Qué factores influyen para que el estado de la madera no sea el mismo ahora que en el momento en el que se redactó el proyecto [2014]? ¿Cuántos tipos de madera hay en el astillero?

-Principalmente el ataque de xilófagos, pudriciones de la madera por humedades y la aparición de grietas o fendas internas. Una vez que empieza a perder su estructura interna a causa de las pudriciones la madera se vuelve más frágil y se generan grietas. Por poner un ejemplo, ya no tienes una viga de 20 centímetros de diámetro sino dos de 10 centímetros, que no es lo mismo. En un primer examen hemos visto distintos tipos de madera, como acacia, roble, pino tea, pino gallego, eucalipto...

-Llegar a este punto tampoco ha sido fácil porque el primer debate era si merecía la pena conservar o no el astillero. ¿Cuál es su opinión como conservador?

-Me parece increíble que no se conserve este tipo de patrimonio. Esta actuación es todo un reto y es muy compleja técnicamente para conservar todos los valores de los que hablamos. Es un elemento patrimonial que hasta hace poco formaba parte del día a día de los pueblos marineros. Una de las dificultades es su carácter efímero, que cambiaba cada pocos meses en función del barco que había que hacer. Entrar en estos lugares es como hacerlo en una cápsula del tiempo, en la que ves como se hacían antiguamente las cosas. Eso se está perdiendo y esta actuación puede suponer un atractivo turístico y cultural para Bueu. Es una actuación compleja, pero creo que será un referente.

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