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Emilio José García y Óscar Huertas: "La ciencia siempre ofrece más preguntas que respuestas"

"Pero, ¿por qué es tan difícil ser un extraterrestre?" es el título de la conferencia que imparten hoy a escolares en el Auditorio

Emilio García y Óscar Huertas, ayer, en la fuente de O Señal. // G.Núñez

Emilio José García Gómez-Caro, miembros de la unidad de divulgación y comunicación del Instituto de Astrofísica de Andalucía (IAA-CSIC), y Óscar Huertas Rosales, licenciado en Bioquímica y miembro de la asociación Hablando de Ciencia están en Cangas precisamente para eso, para hablar de ciencia a distintos grupos de escolares en dos charlas que se celebran en el Auditorio a las 10.30 y 12.00 horas, enmarcadas en la programación de Ciudad Ciencia. Llegan desde Granada para intentar aclarar "¿por qué es tan difícil ser un extraterrestre?", un título que resulta desconcertante y que anima a reflexionar sobre cuestiones como si "hay vida ahí fuera" o si "somos unos bichos raros en el Cosmos o el universo está más poblado que la Gran Vía en hora punta". Y si es así, "¿dónde está todo el mundo?"

-¿Nos pueden aclarar algunas de esas dudas ahora o guardan la exclusiva para la conferencia?

-Tenemos idea e indicios de que puede existir vida fuera de nuestro planeta. Puede ser, pero para ello, tal como la conocemos, se necesitan unas condiciones determinadas, como la presencia de agua. Es una lucha de hipótesis [escenificadas por Emilio García y Óscar Huertas, que hablan al alimón, con matices, pero priman el rigor en la teatralidad]. Hay otros planetas y exoplanetas que habrá que explorar, cada vez con más tecnología. En 20 años ha mejorado mucho nuestra capacidad de buscar vida fuera de nuestro sistema solar y que haya vida es una evidencia asumible. Lo que parece más difícil es que un platillo volante aterrice aquí.

-Para dos hombres de ciencia, ¿es más importante saber mucho o saber contarlo?

-Lo ideal es combinar las dos cosas. Es importante tener amplios conocimientos y trasladarlos con rigor, sin falsedades, pero también saber contarlo. Para llegar al público, en este caso a los escolares, hay que saber transmitir el mensaje, comunicar bien. Hay que lograr que la gente se entretenga mientras recibe conocimiento. Con humor, pero sin llegar al chiste. Si la gente no se entera, se aburre y se va. Por eso hay que cuidar la interacción.

-¿Las niñas solo quieren ser princesas y los niños futbolistas o eso es un tópico y cada vez hay más vocaciones científicas?

-Se están haciendo esfuerzos para que las haya, y algo se avanza pero aún estamos lejos de alcanzar los estándares de otros países en este aspecto. Por una parte, se mantienen los roles de que la ciencia es para niños más que para niñas, y eso se constata en la práctica a la hora de estudiar las carreras. Y por otra, en este país estamos lejos de tener referentes científicos como tienen otras disciplinas. Es un trabajo que debe potenciarse en las escuelas el de meterles el gusanillo por la ciencia. No ya como una profesión, sino como una manera de ver la vida.

-Cito textualmente: "Cuantos más descubrimientos se hacen en torno al Universo, más enigmas aparecen"...

-Claro. La ciencia siempre hará más preguntas que respuestas. Cada descubrimiento abre nuevas interrogantes, genera sorpresas, serendipia [descubrimiento o hallazgo afortunado e inesperado que se produce cuando se está buscando otra cosa distinta y también la habilidad de un sujeto para reconocer que ha hecho un descubrimiento importante aunque no tenga relación con lo que busca]. Eso ha sucedido siempre y sigue sucediendo día a día, con nuevas preguntas a cada respuesta.

-¿Qué aporta el programa Ciudad Ciencia al conocimiento?

-Divulgar la ciencia para todos desde edades tempranas e impicación de las instituciones. Es un proyecto bonito que hay que apoyar.

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