Bueu ya presume de su senda fluvial por el río Bispo, un sendero de unos 700 metros de longitud que comunica el Bueu moderno con el medieval atravesando lugares que evocan a un pasado no tan lejano. La ruta fue inaugurada ayer con una caminata en la que expertos de varios ámbitos fueron explicando a los participantes en el recorrido las principales características de un entorno en el que se conjugan naturaleza, historia y ocio.

Esa diversidad queda reflejada en los paneles interpretativos que jalonan el recorrido y que versan sobre aspectos diferentes: el primero se centra en las características del propio río y su recorrido; el segundo se emplaza en A Estacada y recuerda que este lugar era un secadero de redes de Massó; el tercero se centra en el bosque de ribera y en la variedad fauna y flora del río; y el cuarto, ya en el entorno de San Martiño, recuerda el pasado medieval del municipio. Un auténtico viaje por la historia en apenas 700 metros. "O feito de que igrexa parroquial esté no Valado pode ser indicativo que aquí estaba o núcleo de Bueu na etapa medieval", apuntaban ayer tanto desde el Concello como los expertos de Estela, Loxística e Proxectos, que es la empresa que se encargó de los contenidos informativos. Sus responsables alabaron las investigaciones y la colaboración de Arturo Sánchez Cidras, Manuel Aldao y Salvador Castro.

El compromiso municipal adquirido ayer en la inauguración es que esta senda no se quedará aquí. "O obxectivo é continuar co seu trazado e enlazar coas partes altas de A Graña, A Portela e ata chegar a Ermelo", explicaba ayer el edil de Urbanismo, Martín Villanueva. Una de las actuaciones que ya se tienen en mente es solicitar a la Consellería de Educación el retranqueo del muro de la entrada del colegio infantil de A Pedra para dar continuidad al sendero por detrás de los centros educativos y seguir hacia el lugar de A Graña.

El otro compromiso es completar el trazado actual con algunas mejoras pendientes, tal como reconocía ayer el propio Martín Villanueva. Las más importantes son la instalación de más pasarelas de madera, que permitirían que los vecinos de la zona de A Ramorta pudiesen acceder a través de los caminos interiores de As Lagoas hasta el río y el centro urbano. En la actualidad hay dos pasos, que también deben ser adaptados para que sean más accesibles para personas con problemas de movilidad.

A lo largo de esta primera fase de la senda fluvial del río se plantaron alrededor de un centenar de nuevos árboles para recuperar el bosque de ribera, como laureles, fresnos, abedules e incluso robles.