A plena luz del día y sin que nadie se diese cuenta de que en realidad se trataba de un robo. Así se llevaron a primera de la tarde del lunes uno de esos barriles que se sitúan en el exterior de los bares y tabernas a modo de mesa de terraza. Ocurrió en La Viuda, en pleno centro de Bueu, y con un tonel recién comprado y que los dueños acababan de recibir. Era un lote de dos barriles, cada uno de unos 50 kilos de peso y unos 200 euros de coste, que llegaron sobre las tres y media de la tarde. Cuando los dueños llegaron para abrir la taberna una hora después uno de ellos ya había volado, dejando viudo a su compañero. "Tuvieron que venir en una furgoneta y nadie vio nada. O al menos a nadie le llamó la atención por la hora que era", contaban ayer aún sorprendidos los dueños de La Viuda, que jamás se habían visto en una situación semejante. Entre los clientes había todo tipo de elucubraciones y bromas al respecto. El comentario más o menos general era ese de "si al menos aún estuviese lleno de vino..." Pero ni eso.