María Germade tiene 32 años. Estudió Historia del Arte en Santiago y Restauración en Pontevedra, un oficio por el que siente vocación, quizás por herencia de su madre que imparte clases en un taller en la capital de la provincia. Como cualquier joven amante del arte, empezó trabajando en su oficio de restauradora en Pontevedra y en Ourense, aunque tras un problema en la vista a consecuencia de los productos tóxicos de la restauración, tuvo que apartarse dos años y aprovechó para irse a Sevilla. Quería seguir avanzando en sus conocimientos y se empleó en diferentes trabajos. Empezó a interesarse por los productos ecológicos para restauración con el fin de que no volviera a sufrir el problema en los ojos, y trabajó como comercial. En esa misma empresa fue donde conoció a su actual pareja Víctor Pérez, de Madrid e ilustrador de carrera, y ambos emprendieron un mismo camino que les llevaría a Tarifa y los últimos cuatro años a Irlanda hasta llegar ahora a Cangas. Su apellido delata sus vínculos con esta localidad, de donde era natural su abuelo, y por la que ambos sienten algo especial. Cuando Víctor Pérez conoció en Cangas no dudó en que éste era el mejor lugar para vivir. Después de tantos años en que el trabajo fue quien les condicionó a la hora de vivir, ahora optaron por todo lo contrario: "Nos gustó Cangas para vivir y para trabajar".

Ambos tienen en proyecto abrir en el entorno de Rodeira una tienda y taller de restauración además de lugar de exposición de artistas, que llevará el apellido Germade, en la que pretenden dar a conocer a las personas las utilidades de los viejos objetos que muchos tiran o no les sacan partido y exponer pinturas o esculturas. De igual manera están pensando en la posibilidad de aprovechar sus conocimientos de inglés para impartir también algunos de los talleres de manualidades, incluso para niños, en inglés. La intención es poder abrir a finales del mes de junio y hacerlo con una exposición de artistas locales.

Víctor Pérez, que también tiene 32 años, estudió en la escuela e Dibujo Profesional de Madrid (ESDIP). La vida laboral como ilustrador no es fácil. Empezó trabajando en el oficio, pero como segundo trabajo para una firma de ropa "mensaje en una botella". El destino hizo que le llevara a Sevilla en donde empezó a trabajar en la misma empresa que María Germade, compaginando su oficio de ilustrador, aunque para encargos privados y alguno on-line.

La búsqueda de expectativas laborales y movidos por las ganas de perfeccionar su inglés, les llevó a ambos en Irlanda y se asentaron en la ciudad costera de Galway, que conocían por un familiar. Reconocen que les costó encontrar trabajo y aunque no lograron en sus especialidades se adoptaron bien a la situación. María encontró un trabajo de camarera en una cafetería en la que permaneció año y medio y ya después fue encargada en una panadería. Víctor trabajó en un camión de reciclaje.

Tras cuatro años en Irlanda tocaba poner fin a la ventura irlandesa y pusieron rumbo a casa con la intención de buscar una localidad para sentarse. No lo dudaron cuando pensaron en Cangas. Víctor Pérez, natural de Madrid, se siente enamorado de esta villa costera y poder trabajar en Rodeira, junto al mar. Pronto tienen intención de abrir el local de sus sueños que ya están acondicionando.