La incoación del expediente sancionador por esta infracción conlleva una posible multa económica, pero no se contempla una amenaza de resolución de contrato. Al menos por ahora. "Gustaríanos que Aqualia cumprise coas súas obrigas e non chegar a esa situación", manifestó ayer el regidor.

La empresa, antes denominada Seragua, se hizo cargo del servicio municipal en el año 2000 y tiene contrato hasta 2025. Las relaciones entre concesionaria y Concello hace tiempo que están tocadas debido a sus diferencias sobre la actualización de las tarifas. El gobierno descartó sistemáticamente las peticiones que Aqualia viene presentando desde hace años y la empresa decidió demandar a la administración local ante el Juzgado de lo Contencioso Administrativo, un asunto que aún está pendiente de vista y resolución.