La desgracia rondó ayer la calle Longán, donde la cornisa de una vivienda se derrumbó sobre una balaustrada de cierre del recinto y parte de los cascotes acabaron en la vía pública que comunica el centro urbano de Cangas con la parroquia de Coiro, sin provocar daños personales. Eran las once menos cuarto y los propietarios no se encontraban en ese momento en la vivienda, y fueron los vecinos quienes avisaron al 112 al ver cómo se desplomaba parte de la fachada. Protección Civil y Policía Local se trasladaron al lugar para retirar los escombros que ocupaban parte del vial y realizar una inspección ocular de los desperfectos para determinar las posibles causas del percance, que en principio se atribuye a deficiencias en la construcción, ya que la estructura carecía de la armazón de hierro habitual en estos casos.

Un joven que estaba estudiando en su casa y una vecina que realizaba labores agrícolas en una finca próxima fueron dos de las personas que primero alertaron del suceso en una vivienda situada enfrente de la fábrica de redes de Marina Hispánica. Los efectivos de Protección Civil, que se encontraban de paso por Rodeira, apenas tardaron en llegar y tomaron las primeras medidas para evitar que se produjeran daños a las personas o a los vehículos que circulan por la zona, en mayor número desde que la travesía de Cangas está parcialmente cortada por obras. También acudieron los Bombeiros do Morrazo y la Policía Local, que cortó el tráfico durante un cuarto de hora para facilitar los trabajos.

No fue la única emergencia registrada ayer en Cangas. Poco antes de las dos y media de la madrugada se detectó un incendio en la terraza del local Augamar, en la calle David Cal, de Vilariño. Los bomberos fueron los primeros en llegar al lugar y sofocaron el fuego que afectó al brezo que rodea el recinto, así como a algunas piezas del mobiliario y otros enseres. Se especula posibilidad de que el fuego fuera intencionado, ya que no se detectaron anomalías.