Un voraz y espectacular incendio arrasó por completo, en la madrugada de ayer, la fábrica de conservas Lago Paganini en las naves de Ojea, próximas al Concello de Cangas. El fuego comenzó minutos antes de la una y media y afectó también a las instalaciones adyacentes, aunque los servicios de extinción consiguieron evitar que se propagase hasta la factoría de Iglesias, contigua a la calcinada. Las llamas quedaron controladas, que no extinguidas, alrededor de las cinco de la madrugada y durante toda la jornada de ayer el humo continuaba saliendo de la zona debido al material incandescente, que los servicios de emergencias continuaban enfriando.

A la hora de iniciarse el fuego no había nadie en la factoría, por lo que no se produjeron heridos o daños personales. Pero la consecuencia más dramática de la destrucción es la paralización de la actividad productiva, que condena al paro a una plantilla de unas 100 personas, entre personal fijo y eventual, en su gran mayoría mujeres. La reconstrucción de la industria en el mismo emplazamiento es prácticamente imposible, pues ocupa una concesión de Costas del Estado que caduca en junio de 2018. Aún así, los empresarios aseguraron ayer que están analizando alternativas para volver al trabajo cuanto antes. El cese de la actividad también afectará temporalmente a Conservas Iglesias, que cuenta con más de 40 empleados, aunque los empresarios esperan retomar la producción en unas semanas.

El entorno en el que sucedieron los hechos, en Ojea, agrupa una serie de naves en las que desarrollan su actividad ambas conserveras, almacenes y otras dependencias que albergan redes y aparejos de pesca. En sus alrededores está el helipuerto y una zona de aparcamiento, lugares donde los jóvenes organizan los sábados el habitual "botellón". Fueron precisamente algunos de ellos quienes dieron la primera voz de alarma al ver el humo y posteriormente las llamas. Su magnitud obligó a movilizar a los bomberos del parque comarcal de O Morrazo, Protección Civil de Cangas y Moaña y durante la madrugada llegaron dos camiones nodriza con agua procedentes de los parques de bomberos de O Salnés y Porriño.

Material combustible

Pese a los esfuerzos de los servicios de extinción fue imposible evitar que el fuego destruyese por completo la conservera de Lago Paganini y que se extendiese a los almacenes contiguos. La vetusta estructura de estos inmuebles, con vigas de madera, la presencia de gran cantidad de latas de conserva con aceite, cajas o las planchas de poliéster de las cubiertas provocaron algunas explosiones en el interior y que el fuego se propagase con rapidez entre grandes llamas y una intensa columna de humo negro, que pese a la noche era visible a gran distancia. Ante la necesidad de agua se optó por aprovechar también la del mar, aunque con escaso éxito, ya que el incendio coincidió con la bajamar y la arena del fondo atascaba las tomas.

Todo esto sucedía ante la mirada de cientos de curiosos y de la familia propietaria de la conservera, que veía con impotencia como las instalaciones eran pasto de las llamas. A la zona acudieron también miembros del gobierno local de Cangas, con el alcalde José Enrique Sotelo a la cabeza, para seguir las tareas de extinción. Alrededor de las dos y media la fachada con frente al aparcamiento de O Sinal se vino abajo, sin causar heridos , y un camión estacionado dentro de la fábrica quedó totalmente calcinado. En la entrada estaba estacionado un automóvil que no pudo ser retirado a tiempo y que sufrió graves desperfectos. Finalmente, a primera hora de la mañana la grúa del Concello lo trasladó al depósito municipal.

Una vez perdida la conservera de Lago Paganini, los esfuerzos de Bombeiros y Protección Civil se centraron en impedir que las llamas se propagasen al resto de las naves y a la fábrica de Iglesias. El segundo objetivo era especialmente importante porque en estas instalaciones hay un generador y maquinaria que en caso de verse afectados por el fuego habrían agravado la situación. Finalmente se logró minimizar los daños, aunque los desperfectos en las instalaciones obligarán a interrumpir la actividad temporalmente. Otro de los temores era que afectase a los depósitos subterráneos de combustible, algo que afortunadamente se impidió.

Las otras naves contiguas a la conservera de Lago Paganini, también con frente al aparcamiento de O Sinal y dedicadas al almacenaje de latas y de pertrechos de pesca, sufrieron serios daños debido a la propagación del incendio, aunque se pudo frenar su avance. Los bomberos trabajaron desde el camión autoescalera y Protección Civil utilizó un mazo para forzar el portal de la entrada de uno de los almacenes, al tiempo que se practicaba una abertura en la pared de ladrillo trasera (que da al aparcamiento del Concello de Cangas).

Acceso restringido

La Policía Local y la Guardia Civil acordonaron el entorno de las naves, restringiendo el paso por un tramo del paseo marítimo debido al riesgo de desplome de una de las paredes. Durante la madrugada esas restricciones también afectaron a un tramo de la carretera PO-551, entre el Concello de Cangas y el cruce de la calle Noria, para facilitar el trabajo de los servicios de extinción. Por su parte, operarios municipales procedieron a cortar un árbol que dificultaba los trabajos y el suministro eléctrico a las naves de Ojea para evitar riesgos. No obstante, durante la tarde se restableció parcialmente para poner en marcha de nuevo la cadena de frío en la fábrica de Iglesias.

El incendió provocó un vertido de aceites al mar, razón por la que durante la mañana de ayer se solicitó la presencia de técnicos de Salvamento Marítimo para evaluar la posibilidad de colocar una barrera anticontaminación. Pero tras analizar la situación se descartó, debido al poco calado y a que la mancha no era de grandes dimensiones.

Gestiones en marcha

A última hora de la tarde, el riesgo estaba controlado, aunque no se podía dar el incendio por extinguido porque en el interior seguían ardiendo los escombros. Los servicios de emergencias seguían refrescando constantemente la zona y por la noche quedó un retén de emergencia. para evitar que reavivase Hoy, los técnicos visitarán el lugar para realizar una inspección y determinar qué partes de la estructura se pueden derribar de manera controlada. Al mismo tiempo, comenzarán las gestiones entre políticos y empresarios para intentar recuperar la actividad industrial en el menor plazo posible.