Virginia Curiá y Tomás Conde se conocieron en la escuela de Imaxe e Son de A Coruña. Allí, como proyecto de fin de curso, realizaron su primer trabajo juntos en el año 1993. Ahora trabajan en un largometraje de animación 3D: "Brujería". Su corto "O soldadiño de chumbo" abrió ayer el Festival Internacional de Curtametraxes de Bueu.

– ¿Qué puede contar del film?

– Que es un corto de animación hecho con slow motion. Tenemos a los personajes modelados o construidos con diversos materiales, los vamos moviendo poquito a poco y les hacemos fotografías. Cuando tienes 25 fotos hechas, tienes un segundo. Es una técnica tradicional que se sigue usando hoy en día.

– Y, a ese ritmo, ¿cuánto tiempo les llevó realizar el corto?

– Pues un año. Entre preproducción, guión... pero lo que es el rodaje nos llevó unos seis meses. Cada día hacíamos de siete a diez segundos de film.

– El trabajo se llama "O soldadiño de chumbo", ¿tiene algo que ver con el cuento tradicional de Andersen?

– Sí, es una adaptación de ese cuento, pero actualizado. Está ubicado en Galicia, en el Museo del Juguete de Allariz. Los personajes tienen unos roles bastante diferentes a los del cuento tradicional.

– ¿Qué es lo que más les gusta del trabajo?

– El trabajo nos encanta, si no no nos podríamos dedicar a ello porque es bastante laborioso. Lo que más nos gusta es la capacidad que tenemos para realizar una creación tan completa. Es casi como dar vida a los personajes, a objetos que aparentemente no la tienen. Cuando finalmente ves la película hecha es una satisfacción que parece mágica. Eso es algo que al público le gusta y que valora, porque todos de pequeños hemos jugado con plastilina.

– ¿Qué esperan de la visita a Bueu para presentar el corto?

– Siempre esperamos ganar (se ríe). La verdad es que es difícil porque la competencia es dura, pero la esperanza es lo último que se pierde. Vamos con la ilusión de que estamos seleccionados, y eso ya es un premio.