Las Festas do Cristo terminaron ayer con la tradicional batalla de las flores que finalmente arrancó a las ocho y media de la tarde desde la antigua fábrica de Massó, ya que en principio estaba programado que partiera a las siete. Las siete carrozas cargadas de niños lanzando serpentinas y el confeti recorrieron el municipio.

Dos bombas anunciaron el inicio de la marcha. Las carrozas, que iban a ser seis aunque a última hora surgió una más, llevaban a unos cincuenta niños y niñas que se inscribieron previamente. El pulpo Paul y una pequeña representación de La Roja, seis niños con la equipación de la selección española de fútbol, encabezaron el cortejo festivo a ritmo del waka waka.

Los cuentos de Disney fueron protagonistas en cinco de las carrozas. Dos dálmatas, una bruja, cisnes y niños disfrazados de princesas, príncipes, hadas y piratas se pudieron ver en la calle Montero Ríos. En la Estación marítima, un grupo de chicas disfrazadas de Popeye se integraron en el desfile que llegó hasta el concello. Allí, una hora más tarde, el colorido continuó con una tirada de fuegos artificiales desde las naves de Ojea. El espectáculo de luces cerró la ceremonia y las Festas do Cristo hasta el año próximo. Después las carrozas volvieron a la carretera para realizar el recorrido a la inversa, terminando, otra vez en la antigua fábrica de Massó.

El público se aglutinó en las aceras desde la partida. A medida que avanzaban hacia el consistorio, se iban reuniendo más y más personas en las aceras. Disfrutaron del colorido que alegró la tarde noche a la gente que se acercó hasta Massó para verlas salir. El público siguió el espectáculo desde las calles y las terrazas de los bares. Muchas personas ya conocían que se iba a celebrar la batalla, aunque otras explicaban que se la encontraron por casualidad. En ambos casos, la mayoría coincidió en que valía la pena pararse para contemplar a las carrozas. Algunos de los espectadores incluso participaban tirando las serpentinas y el confeti que los niños lanzaron desde los remolques adornados para la ocasión.