Manuel Rodal Bermúdez: alcalde, juez y general
Se destacó por su defensa de Vigo en la lucha contra los franceses

Retrato de Manuel Antonio Rodal Bermúdez de Castro, atribuido al propio Goya .
José Moreira Pumar - Cangas
A las diez y media de la mañana del 4 de agosto de 1854, fallecía a los 81 años de edad en su villa natal de Cangas, don Manuel Antonio Rodal Bermúdez de Castro rodeado de sus dos hijos y su nuera. Estaba retirado desde hacía algunos años en su Granja del Eirado das Rodas en el lugar de San Roque. Probablemente en sus últimos momentos estaría asistido por el popular médico de la villa don Leonardo Arnauld. Su muerte coincide con el año en que Cangas sufre el azote de la peste más fuerte de su historia: el cólera morbo.
Conforme a sus deseos, su cadáver fue amortajado con el uniforme de Auditor de Marina de Guerra del Tercio de Vigo que en vida llevó con gran satisfacción y orgullo por espacio de 36 años y, en su jubilación, con categoría de honorario según su propio testimonio.
Sus restos mortales fueron enterrados en el Cementerio Municipal de Cangas no sin el reconocimiento popular y multitudinario debido a su extraordinaria personalidad, pese a que, según su deseo, sus exequias se hiciesen sin pompa alguna.
La figura
Don Manuel Rodal Licenciado en Derecho, desempeñó en Cangas diversos cargos como fueron los de Alcalde, Síndico, Juez y en ocasiones, Procurador. En Vigo, fue General Auditor Honorario de Guerra Marina y Depositario de Hacienda. Su nombre merece figurar en las páginas de la Historia Contemporánea Gallega por su activo papel no solo en la Guerra Napoleónica, sino en la importante labor desarrollada en la vida social y política del Vigo de finales del siglo XVIII que luchaba por abrirse camino en el nuevo discurso del siglo XlX.
Rodal, este cangués de pro, no fue un anónimo abogado de este período que dejó transcurrir los turbulentos acontecimientos de la época. De su importancia y actuación en aquel Vigo amenazado por las tropas napoleónicas que pretenden invadirlo, el cronista vigués Álvarez Blázquez( ) le dedica un elogioso comentario de ferviente lealtad a su patria contra los invasores, al afirmar que don Manuel Rodal. “electrificó con inflamas patrióticas a la defensa de Vigo y su comarca. Ordenó aprestos, tranquilizó y concordó pasiones siempre encontradas en semejantes agitaciones” El cronista también alude que, probablemente, sería quien trajo noticia a nuestra comarca del levantamiento del pueblo madrileño contra las tropas napoleónicas aquel 2 de mayo de 1808.
Como abogado sabemos documentalmente que fue conocido en todos los ambientes mercantiles y jurídicos. Por su despacho desfilaron buscando consejo, asesoramiento, defensa y gestión los más acreditados hombres de negocios de Vigo, Cangas, Tuy o Bayona.
Hemos papeleado gran parte de los archivos donde pudiera estar relacionado y pudimos comprobar que las firmas comerciales de mayor prestigio fueron gestionadas por su persona, entre ellas la del reputado D. Buenaventura Marcó del Pont, industrial y armador de origen catalán asentado en Vigo y su hijo Juan José al que les llegó a unir una fuerte amistad. Otras firmas comerciales del momento y no menos importantes, fueron la del Vicecónsul francés, Laperye y Cia, entre otros muchos.
Datos biográficos
Don Manuel Rodal, así era como más se le conocía, nace en Cangas en 1773. De sus progenitores nada sabemos. Por su testamento redactado de su puño y letra cinco años antes de su fallecimiento sabemos que su vida profesional y familiar se inicia al lado de su mujer doña María Rosa Giráldez de Gimilo. Fue tomada en adopción por los señores don Francisco Rodríguez de Gimilo oriundo de Burgos y su mujer doña Nicolasa Seguí, natural de La Coruña.
De su suegro, don Francisco Rodríguez, sabemos que fue como él Abogado de Marina, concretamente de Contadurías y Subdelegado de Hacienda en Cangas. En 1813, a punto de finalizar la Guerra Napoleónica, consta jubilado y viudo residiendo en Vigo acogido en casa de nuestro personaje.
De su matrimonio con doña María Rosa tuvieron varios hijos quedando únicamente vivos dos: don Francisco y don Manuel Rodal Gimilo
Su vida económica y familiar se inicia tras su reciente título de abogado y” 6.000 reales de mis ahorros” más los 17.000 reales aportados por la dote de su mujer. Su vida profesional comienza en la parroquia de Santa María de Rubín (La Estrada) por aquel entonces partido de Tabeirós, viviendo en casa de un tío suyo don Alberto Rodal cura párroco de aquella feligresía así como de la de San Verísimo de Lamas.
El reciente matrimonio no permanecerá por mucho el tiempo en Rubín al lado de su pariente, pues el fallecimiento de éste provocaría el regreso a su Cangas natal. De su tío heredaría 3.000 reales como parte de su dilatada fortuna
Fallecida su mujer doña María Rosa, Manuel Rodal no tardará en contraer segundas nupcias con doña María Josefa Pastor, vecina de Vigo, en donde fijaría su nuevo hogar “llevando conmigo a mi suegro el padre de mi difunta esposa”, don Francisco Rodríguez donde permanecería a su lado hasta su fallecimiento
Según su propio testimonio, su nueva esposa no aportaría dote alguno al matrimonio por ser huérfana en el momento del enlace. Es más, Rodal se hará cargo de los tres hermanos menores de su actual mujer: Cándida, Bernardina y José Miguel Pastor.
El difunto padre de su actual mujer, don Manuel María Pastor, industrial de profesión, tenía en Vigo un prestigioso comercio que a causa de su prematura muerte hubo necesidad de hacer inventario de existencias en la tienda y almacén al objeto de liquidar cuentas con los acreedores. El mayor de los reclamantes fue el mercader orensano don Santiago Sáinz, por compra de numerosos géneros. Saldadas las cuentas, Rodal nos dice que correspondieron a su mujer 9.000 reales, dinero que había sido “depositado en manos del comerciante don Feliciano Casas”, pero nunca llegarían a su poder porque el depositario de tal cantidad moriría en Portugal accidentalmente ahogado y totalmente arruinado, “sin que pudiéramos cobrar un real”.
El Vicecónsul de Francia en Vigo don José Lapeyre con ánimo de aliviarle cargas familiares, -pues era pariente de su esposa - se hizo cargo de una de las hermanas, doña Bernardina, que fallecería poco tiempo después, “quedándome yo con los otros dos hermanos a mi cargo”.
Conocemos las circunstancias de su traslado a Vigo, pero no el momento en que se produce. Entre 1806 y 1819, debió ocurrir su traslado familiar a Vigo ya que un año antes en 1805 todavía hay documentación donde afirma ser vecino de Cangas y en el último de los años citados dice residir en Vigo donde le esperaría la mayor y más dilatada vida profesional. En esa misma fecha, don Manuel deja de ser procurador de Cangas y en 1806, aparece como Abogado de los Reales Consejo.
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