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Tensión entre potencias

China califica de inventadas e injuriosas las acusaciones de Trump de injerencia en las elecciones de 2020

El mundo "sabe perfectamente quién interfiere habitualmente en los asuntos internos de otros países", denuncia el portavoz Lin Jian

China califica de "completa falsedad" las acusaciones de interferencia electoral en EEUU

Lucía Feijoo Viera

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Adrián Foncillas

Adrián Foncillas

Pekín

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha desatado una tormenta sobre las relaciones bilaterales de consecuencias imprevisibles con el trillado bulo de los tejemanejes chinos en las elecciones presidenciales que perdió en 2020. La respuesta china ha sido tan rápida como rotunda: esas acusaciones carecen de base y son difamatorias. En juego está no solo la tregua comercial, sino el próximo viaje de Xi Jinping a Washington.

"Las alegaciones de Estados Unidos son enteramente inventadas y sólo buscan denigrar a China", ha afirmado el portavoz del Ministerio de Exteriores en la rueda de prensa diaria. También ha recordado la tozuda adherencia de China a su principio de no injerencia en asuntos ajenos y subrayado su desinterés en las elecciones estadounidenses. “Por el contrario, la comunidad internacional ve claramente quién interfiere en asuntos internos de otros países, viola de forma prolongada a los gobiernos, empresas y gentes de todo el mundo, y roba datos de ciudadanos de otros países”, continúa la nota de Xinhua, la agencia oficial de noticias. "Pedimos a Estados Unidos que deje de usar a China en sus elecciones y que haga acciones que beneficien las relaciones", ha respondido el portavoz cuando se le ha requerido por las efecto de la última embestida de Trump.

El presidente habló ayer del "mayor ataque a las elecciones estadounidenses de la historia" agitando las revelaciones del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la Transparencia. No hay nada nuevo detrás de esa jerga grandilocuente. Se trata del bulo sobre la injerencia china en las elecciones que perdió contra Joe Biden por siete millones de votos. Tan previsible era el caudal de embustes que las principales cadenas estadounidenses rehusaron retransmitir en directo la comparecencia del presidente. Los servicios de inteligencia estadounidenses ya los habían desmentido y la terquedad de Trump en resucitarlos evidencia una digestión pesada de la derrota.

¿A quién prefería China en la Casa Blanca?

Su versión de la realidad contempla la "compra ilícita de los registros de 220 millones de votantes estadounidenses" y los sobornos de periodistas. Detrás de esa campaña, reveló Trump, latía el plan chino de arruinar su reelección porque es "demasiado listo". Tampoco esa alegación es dudosa. China nunca releva sus preferencias electorales, pero el consenso entre sinólogos señala a Trump como una bendición: acelera la decadencia estadounidense, arruina las relaciones con sus aliados y asfalta el camino para el auge de China. La romería de líderes internacionales hacia Pekín en el primer semestre confirma a la capital china como nuevo epicentro geopolítico. Lo pasó peor China con Biden, quien reconstruyó las tradicionales alianzas de Washington y recuperó el viejo libreto de la presión comercial, diplomática y militar.

La andanada de Trump es interpretada en clave doméstica y va dirigida a sus seguidores más recalcitrantes. Llega cuatro meses antes de las elecciones de medio mandato y los antecedentes sugieren que usará la carta china para excusar la derrota republicana que anuncian las encuestas o para rechazarla. No busca arruinar las relaciones con China, reparadas con mucho esfuerzo tras una guerra comercial de la que salió derrotado, y es probable que confíe en que su presunta química con Xi lo aguante todo. No sólo está en juego la tregua comercial, sino el viaje de Xi a Estados Unidos del 24 de septiembre que acordaron durante su reciente cumbre en Pekín.

Restricciones a los visados

Los recientes ataques de Trump miden la paciencia confuciana china. Las nuevas regulaciones para visados anunciadas ayer por Washington para estudiantes, visitantes de actividades culturales y periodistas, individualizan a su rival: la prensa de todo el mundo disfrutará de una estancia máxima de 240 días, mientras la china no podrá permanecer más de tres meses. Pekín ha exigido hoy que Estados Unidos retire esa disposición “discriminatoria”.

El discurso de Xi en Shanghái ante la feria anual más relevante de inteligencia artificial, apenas unas horas después de la intervención de Trump, certificaba la dinámica hostil. No hizo falta que nombrara a Estados Unidos cuando criticó a los que "fuerzan el concepto de la seguridad nacional" y "priorizan su propia seguridad sobre las de los demás". Washington ha vetado la venta de sus chips más avanzados a China para trabar su desarrollo de la IA. Este, sostuvo Xi, debe ser "una sinfonía global" y no el monopolio de un país.

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Fuente: El Periódico

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