Estragos climáticos
El calor causó 5.100 muertes en Alemania en junio, de los cuales 4.300 en solo 7 días
Las altas cifras de mortalidad revelan los déficit de la primera potencia europea para hacer frente a veranos como el actual

Unos turistas se refrescan en un parque de Berlín durante una ola de calor. / CLEMENS BILAN / EFE

Alemania no se libra de los estragos en vidas humanas del calor extremo, con cifras que se dispararon a máximos en los apenas pocos días del pasado mes de junio en que se registraron temperaturas máximas tanto diurnas como nocturnas. Un total de 5.120 personas murieron a consecuencia del calor extremo en todo el mes de junio, según estimaciones del Instituto Robert Koch (RKI). Tras esa cifra inusualmente alta se esconde un dato muy revelador de hasta qué punto el país está poco preparado para estas situaciones: 4.310 de esas muertes se produjeron en la semana del 22 al 28 de junio, principalmente en personas a partir de 80 años. En esos días se registraron récords históricos absolutos, con una máxima diurna de 41,7 grados y de 29,4 grados por la noche. Fueron en total cinco días en que todo el país estuvo en alerta roja, a lo que siguió un drástico descenso de las temperaturas para colocarse en niveles propios casi del otoño, incluidas lluvias torrenciales y ventoleras.
En esa semana álgida de máximas se acumularon un récord tras otro. Las autoridades nacionales, regionales y municipales lanzaron las consabidas recomendaciones a la población de encerrarse en casa en las horas punta. La Deutsche Bahn (DB), la compañía de ferrocarriles alemanes, ofreció a los pasajeros el reembolso íntegro de sus billetes. La DB, con reputación fundamentada de ineficiente e impuntual, trató de curarse en salud ante el eventual colapso de sus servicios, con miles de pasajeros varados en sus estaciones o afectados por retrasos.
Alemania es un país de veranos hasta ahora cortos. Son pocos los hogares con aire acondicionado y excepcionales los refugios climáticos al estilo de los existentes en algunos países del sur europeo. Tampoco está climatizado el transporte público urbano y son frecuentes los fallos en los trenes, incluidos de alta velocidad, a pesar de que teóricamente sí disponen de esos sistemas. Las situaciones más dramáticas se producen en hospitales y residencias de ancianos, donde a menudo solo hay sistemas de ventilación, pero no aparatos de aire acondicionado modernos. Lo mismo ocurre en escuelas y universidades.
El Gobierno de Friedrich Merz se ha comprometido a agilizar la adaptación de los espacios públicos a la nueva realidad. Desde los Verdes, en la oposición, se ha calificado de "expolio climático" los recortes presupuestarios imprimidos a Medio Ambiente y Protección del Clima por el actual ejecutivo, una coalición entre conservadores y socialdemócratas.
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