Violaciones del alto el fuego
Israel aprovecha la atención centrada en la guerra contra Irán para ocupar más territorio en Gaza
Mientras el silencio asfixia al pueblo gazatí, las autoridades israelíes cambian la realidad sobre el terreno con la instalación de 32 puestos de avanzada y 16 kilómetros de barrera terrestre en la Línea Amarilla
El triste regreso de los gazatíes a un hogar reducido a escombros: "No queda nada, ni un solo recuerdo"

Un vehículo del Comité Internacional de la Cruz Roja circula por una zona de Gaza totalmente destruida por los bombardeos israelíes. / OMAR ASHTAWY / ZUMA / EUROPA PRESS
Antes de la devastación en Irán, hubo los páramos de Gaza. Antes de las aldeas arrasadas en el sur del Líbano, decenas de ciudades gazatíes sufrieron el mismo destino. En la Franja de Gaza, el mar de escombros no se ha retirado. Al contrario, continúa sacudiéndose, expandiéndose. Con las fronteras cerradas a cal y canto, pese a ínfimas excepciones, el pueblo gazatí languidece en silencio. "Desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre, ha habido un esfuerzo activo para que Gaza desaparezca de los titulares, de los informes gubernamentales, de la agenda de todos, pero, desde el inicio de la guerra en Irán, esta desaparición deliberada ha aumentado exponencialmente", declara Mohammad Shehada, analista y escritor gazatí.
Mientras el silencio asfixia a un pueblo mil veces golpeado, la realidad sobre el terreno cambia. El Ejército israelí ha establecido una nueva línea fronteriza que no para de avanzar. La Línea Amarilla que divide el territorio gazatí ocupado por Israel del controlado por Hamás nació para morir, como un límite temporal que debía desaparecer con la retirada de las tropas israelíes. Pero los 32 puestos de avanzada y los 16 kilómetros de barrera terrestre recientemente instalados indican que la Línea Amarilla existe para quedarse. A este proyecto de ingeniería, se le suma que Israel ha matado a más de 220 gazatíes en las cercanías. "La Línea Amarilla es elástica, se expande de un día para otro, mientras los soldados consolidan su presencia allí con puestos militares permanentes", dice Shehada a EL PERIÓDICO.
Cierre de Rafah
El estallido de la guerra israelí-estadounidense contra Irán sacudió el silencio que sobrevolaba Gaza con el estruendo que provoca el brusco cierre de una puerta. Al día siguiente del inicio de la ofensiva conjunta, las autoridades israelíes decidieron cerrar el paso fronterizo de Rafah en la frontera con Egipto. Por ese punto, entraba la insuficiente ayuda humanitaria que el pueblo gazatí tan desesperadamente necesita. El bloqueo, de nuevo, provocó el caos en Gaza. "Tomamos varias precauciones: nos abastecimos de harina y alimentos básicos para prepararnos ante una posible escalada del conflicto", cuenta Lara Eljamaly, una joven farmacéutica de Ciudad de Gaza, a este diario. De momento, el enclave palestino no ha sido objetivo de más violencia de la de costumbre.
"Un alto el fuego que se ha violado más de 2.000 veces es básicamente un espectáculo, una fachada, cualquier cosa menos un alto el fuego real"
Desde la entrada en vigor del alto el fuego en octubre, los bombardeos han continuado en menor medida, pero, aun así, provocando víctimas mortales, heridos y destrucción. Casi 700 palestinos han muerto y unos 1.800 han resultado heridos en este medio año. "Israel ha violado la tregua más de 2.000 veces", afirma Shehada. "Un alto el fuego que se ha violado más de 2.000 veces es básicamente un espectáculo, una fachada, cualquier cosa menos un alto el fuego real", apunta. Antes de Irán, y cuatro meses más tarde de lo comprometido, Gaza aguardaba la entrada del comité tecnocrático que tenía que gobernar el enclave. Aún siguen esperando. "En cambio, Israel usó la confusión de la guerra con Irán para imponer a Hamás un mandato de rendición, como requisito previo para cualquier retirada israelí", añade Shehada.
Sin ayuda humanitaria
Israel también ha aprovechado que el mundo mira hacia Irán para apretar la soga que rodea el cuello de los gazatíes. "Redujo drásticamente el flujo de ayuda humanitaria, alimentos, agua, medicinas, bienes y combustible a Gaza, lo que representa una disminución de entre el 75% y el 80%", explica Shehada. "También se ha incrementado la cantidad de bombardeos israelíes, así como las labores de demolición", apunta. Pese a que Rafah se ha vuelto a abrir de forma parcial, Eljamaly constata, desde el corazón del enclave palestino, que "la situación humanitaria ha empeorado". Esta joven gazatí apartó su carrera como farmacéutica debido a la guerra y ahora dedica su tiempo a ayudar a casi un centenar de niños huérfanos a través de la organización que ella misma creó, Light for Orphans. "Los productos comerciales también se han encarecido y eso ha provocado otro aumento de los precios", lamenta.
"Al comienzo de la guerra, cuando se cerraron los pasos fronterizos, muchos comerciantes retiraron alimentos, carne y pollo de los mercados, lo que provocó escasez", rememora. "Ahora, tras la reapertura de los pasos fronterizos, hay alimentos disponibles de nuevo, pero los precios siguen siendo extremadamente altos", afirma Eljamaly. Estas acciones israelíes han hecho que vuelvan a saltar las alarmas ante el riesgo de una nueva hambruna. "Israel está aprovechando la atención de la comunidad internacional centrada en la guerra que él y Estados Unidos han lanzado contra Irán para intensificar el bloqueo a la Franja y continuar utilizando el hambre de una manera que agrava la catástrofe humanitaria y refuerza el impacto destructivo del genocidio en curso contra la población civil", denuncia el Monitor Euromediterráneo de Derechos Humanos, con sede en Ginebra.
"Ahora, tras la reapertura de los pasos fronterizos, hay alimentos disponibles de nuevo, pero los precios siguen siendo extremadamente altos"
Según este monitor, la cifra real de camiones con ayuda humanitaria y bienes comerciales que ingresan a Gaza no llega al 41% del total acordado, que tenía que superar los 600 diarios. "Solo ha permitido la entrada del 14,8% de la cantidad acordada de combustible, lo que provocó una grave interrupción de sectores vitales, incluidos los hospitales, las redes de agua y saneamiento, los servicios de socorro y el transporte", añade esta organización. El cierre de Rafah ha ralentizado las evacuaciones médicas. Más de 18.000 pacientes, entre ellos unos 4.000 niños, llevan meses esperando abandonar su tierra con la esperanza de asegurarse un futuro. Cualquier retraso puede suponer un deterioro de la salud lento y doloroso, sino una sentencia de muerte. "Muchos pacientes en Gaza mueren cada día porque se les niega el acceso a tratamiento médico en el extranjero", afirma Eljamaly.
¿Una nueva guerra?
"Existe una mayor probabilidad de que Israel reanude las operaciones militares en Gaza, a juzgar por la situación actual, pero la pregunta es: ¿permitiría [el presidente estadounidense Donald] Trump que Israel abriera otro frente?", plantea Shehada. Para este analista y escritor gazatí, la "completa obsesión con Irán" del mandatario republicano le facilitaría al primer ministro israelí Binyamín Netanyahu devolver la violencia a gran escala contra el enclave palestino. "Bastaría con inventar un pretexto para que las operaciones militares de esta campaña genocida se reanudaran de inmediato con toda su fuerza", sugiere. En tiempos de tregua, la población gazatí sigue precipitándose al abismo, pero esta vez lo hace en silencio. Las avenidas de las principales capitales extranjeras ya no se llenan con reclamos a favor de los gazatíes. Las televisiones programan las declaraciones más recientes de Trump.
Ni las muertes, ni el hambre, ni la destrucción gazatí copan titulares. "Esta desaparición deliberada de Gaza, la idea de que esto se está convirtiendo en la nueva normalidad es peligrosa porque radicaliza a la población gazatí", constata Shehada. "Cuanto más se aleja el mundo de Gaza, cuanto más desaparece Gaza, cuanto más se hace evidente que esta situación insostenible se está convirtiendo en la nueva normalidad, cuanto más viola Israel el alto el fuego, más gente piensa: 'no tenemos nada que perder; intentemos cambiar este statu quo insostenible'. Hay gente dentro de Hamás que defiende la creciente necesidad de sacudir la situación actual, de desestabilizar y enfrentarse a las agresiones israelíes, de lo contrario Gaza seguirá desapareciendo por completo y quedando relegada al pasado", concluye.
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