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EEUU

Texas da a Trump la primera victoria en una intensa guerra de rediseño de mapas electorales vital para las legislativas de 2026

El presidente busca asegurar la mayoría republicana en el Congreso con nuevos escaños, pero los estados demócratas, empezando con California, preparan su réplica

Archivo - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Archivo - El presidente de Estados Unidos, Donald Trump. / Andrew Leyden/ZUMA Press Wire/dp / DPA - Archivo

Idoya Noain

Idoya Noain

Nueva York

Falta más de un año para las elecciones legislativas de medio mandato en Estados Unidos pero esa cita de noviembre de 2026, en la que se decidirá entre otras cosas si el Partido Republicano de Donald Trump mantiene el control de las dos cámaras del Congreso y asegura que el mandatario puede seguir con su agenda política libre de frenos o de investigaciones de los demócratas, ya está en el centro de una intensa guerra política en el país, una que se abre con una victoria para Trump.

Se trata de una contienda iniciada por el propio presidente y que tiene como principal herramienta el polémico ‘gerrymandering’, el controvertido rediseño de los mapas electorales creando distritos a conveniencia según la distribución de los votantes para tratar de lograr el resultado que se busca. Aunque habitualmente esos nuevos trazados de circunscripciones donde los intereses partidistas mueven la escuadra y el cartabón se realizan una vez por década, una vez que se realiza un nuevo censo, con Trump en el Despacho Oval se han empezado a librar cuando aún faltan cinco años para la elaboración de ese padrón.

Iniciativa de Trump

Fue a mediados de julio cuando Trump, que no quiere que se repita la derrota republicana de las legislativas de 2018, y que actualmente dispone de una exigua mayoría en la Cámara de Representantes (219 republicanos frente a 212 demócratas, y cuatro vacantes) instó a Texas, feudo republicano y el segundo estado más poblado del país, a rediseñar su mapa electoral para crear cinco escaños más favorables a su partido

Aunque la idea provocaba reticencias incluso entre ciertos miembros de su propio partido en Texas, estos acabaron plegándose a los deseos del presidente y se puso en marcha el movimiento legislativo, que provocó la indignación demócrata y la promesa de una respuesta idéntica en los estados que gobiernan, empezando por California, el estado más poblado del país.

Tras unas semanas de batalla política y dramática protesta, que incluyó la salida de los congresistas demócratas del estado para evitar que hubiera quorum suficiente para cualquier votación, esta semana la resistencia llegó a su fin y los "exiliados" retornaron. El miércoles los republicanos en la Cámara Baja de Austin consiguieron votar y sacar adelante el nuevo mapa. Este jueves estaba garantizada la aprobación en el Senado estatal, donde también son mayoría. Y el gobernador Greg Abbott podrá dar a Trump su primer triunfo antes del fin de semana. 

"Texas nunca nos decepciona", escribió el presidente en un mensaje de celebración en Truth Social el miércoles, donde recordó que Florida, Indiana y otros estados republicanos estudian hacer lo mismo y cambiar sus mapas, aunque en juego están menos escaños que en Texas.

La resistencia de California, Newsom y Obama

Lo que Trump no mencionó es que también estados gobernados por demócratas van a seguir los pasos de Texas. En California, donde las cámaras en Sacramento están bajo control demócrata, todo estaba listo para que se aprobara también este jueves una medida dirigida a rediseñar sus mapas para crear circunscripciones electorales que apuntan a pasar a su control en 2026 cinco escaños de la Cámara de Representantes de Washington que actualmente tienen los republicanos.

El reto para California, así como para otros estados demócratas que han prometido dar respuesta como Illinois, Nueva York o Washington, es que en sus casos los cambios en los mapas son más complicados y no los puede acometer directamente una legislatura (como en Texas) sino que dependen de una comisión independiente. En California, por ejemplo, el rediseño requeriría una enmienda de la Constitución estatal por lo que debería ser autorizado por los ciudadanos en un referendo en unas elecciones especiales este mes de noviembre.

En cualquier caso el gobernador californiano, Gavin Newsom, ha vuelto a erigirse en némesis de Trump, como ya sucediera cuando el presidente envió militares a las calles de Los Ángeles por las protestas contra sus redadas contra inmigrantes. La iniciativa de Newsom, con serias aspiraciones para 2028, ha logrado el respaldo incluso del expresidente Barack Obama.

El martes, en un acto de recaudación de fondos, Obama señaló que el 'gerrymandering' no es su preferencia y se mostró confiado en que un día pueda "desaparecer de la vida política de EEUU" pero también dijo que es imperativo responder a las estratagemas de Trump y los republicanos. "Si no respondemos de forma efectiva no pararán, porque no parecen creer en la idea de una democracia expansiva e inclusiva", dijo el expresidente, que también destacó que la iniciativa de Newsom tiene solo carácter temporal .

La guerra por las 'midterms', en cualquier caso, no será solo de 'gerrymandering'. En su mensaje en Truth Social el miércoles Trump dejó constancia también de su renovada campaña de asalto al voto por correo, tildándolo de nuevo sin pruebas como "un fraude total sin límites". "Dejar de usarlo es aún mejor" que redibujar los mapas, escribió en ese mensaje. "Si hacemos las dos cosas ganaremos 100 escaños", dijo también, apuntando a una supermayoría republicana en la Cámara Baja que nadie ve realista.

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