Elecciones europeas

La extrema derecha crece en Europa: ¿Cuál será su influencia en el nuevo Europarlamento?

Aunque no han conseguido evitar una posible coalición entre los partidos tradicionales, los partidos de ultraderecha continúan erosionando poco a poco el centro, ganando espacio en un Parlamento Europeo que estará más polarizado y dividido que nunca

La extrema derecha crece en Europa: ¿Cuál será su influencia en el nuevo Europarlamento?

La extrema derecha crece en Europa: ¿Cuál será su influencia en el nuevo Europarlamento? / EP

Silvia Martinez

Mal avenidos en el pasado, pero más fuertes que nunca en el presente y con posibilidades de desestabilizar el futuro. Los partidos de extrema derecha han vuelto a dar un paso de gigante en las últimas elecciones europeas, y aunque no han conseguido evitar una posible coalición entre los partidos tradicionales (democristianos, socialdemócratas y liberales) continúan erosionando poco a poco el centro, ganando espacio en un Parlamento Europeo que estará la próxima legislatura más polarizado y dividido que nunca y en el que será más difícil construir mayorías en torno a los asuntos más conflictivos y que más tensiones generan, como el asilo y la inmigración, el medio ambiente y el clima, la agricultura, la política exterior o las cuestiones identitarias y el estado de derecho.

"La política medioambiental seguirá siendo vulnerable al estancamiento en el nuevo ciclo político-institucional. El mismo destino seguirá también la política agrícola, la reforma institucional de la UE, la ampliación, la política exterior y de seguridad común, las cuestiones sociales y las negociaciones presupuestarias", augura Corina Stratulat, responsable del programa de instituciones y política del European Policy Centre. ¿Tendrá la extrema derecha europea capacidad de cumplir sus promesas de campaña y debilitar desde dentro la acción política?

Dependerá, sostiene Stratulat, de si los partidos de extrema derecha superan sus divisiones y hacen un frente común y de si el PPE se une a sus filas, como ha amagado en la última parte de la legislatura en la que ha conseguido rebajar la ambición de la ley de restauración de la naturaleza, que la Eurocámara aprobó con problemas y ahora ha quedado estancada en la mesa del Consejo por el bloqueo de una minoría de gobiernos, incluida Austria y Hungría. En todo caso, a priori, la presencia de más eurodiputados de extrema derecha complicará cualquier negociación sobre la transición ecológica y el pacto verde, la agricultura y la inmigración, como el futuro 'tinder laboral' para extranjeros, y podría llevar a una menor ambición.

"Las próximas disputas políticas girarán en torno a la ecologización de la agricultura de la UE, la introducción de objetivos de restauración de la naturaleza y el mantenimiento del compromiso de eliminar progresivamente los motores de combustión interna de los vehículos. Estos debates influirán probablemente en las discusiones cruciales sobre el establecimiento de objetivos vinculantes para 2040 de reducción de los gases de efecto invernadero en un 90% y el desarrollo de vías concretas para alcanzar este objetivo", apunta Stefan Sipka, analista del EPC.

Peso político y unidad

Su habilidad de perturbar la política comunitaria dependerá en primer lugar del peso político que tengan en el hemiciclo y, sobre todo, de su capacidad para trabajar juntos, algo que no han conseguido en el pasado y que probablemente tampoco lograrán durante este mandato, pese a los llamamientos de dirigentes como el iliberal primer ministro de Hungría, Viktor Orbán, o de la ultraderechista francesa Marine Le Pen por unir fuerzas y formar un gran grupo que podría convertirse en la segunda gran fuerza de la Cámara.  

"Para Le Pen puedo verle el interés porque quiere ganar las elecciones y quiere ser más respetable, pero Giorgia Meloni (primera ministra de Italia) perdería respetabilidad. No lo lo veo. Además, son dos personajes con una personalidad fuerte. Tiene más sentido que cada una siga de su lado", sostiene un alto cargo del Parlamento Europeo ante la posibilidad de que los partidos de Meloni, Hermanos de Italia, y de Le Pen, Reagrupación Nacional, se unan en un gran grupo que difumine el papel de la italiana en la política europea. "A Meloni no le interesa una derecha tóxica con Le Pen", apunta otra voz autorizada.

Y no le interesa porque, a pesar de que llegó al poder en Italia prometiendo restaurar el orgullo nacional, los valores de la familia tradicional y reducir la inmigración ilegal, cuestiones en las que comparte ideología y filosofía Le Pen, su grupo no ha sido excluido del reparto de cargos en la Eurocámara y ha sabido convertirse en parte de la maquinaria política que hace funcionar el Consejo Europeo, donde comparte mesa con Olaf Scholz, Pedro Sánchez y Emmanuel Macron, y desde donde los líderes europeos marcan el rumbo de la política comunitaria. Una mesa en la que crece también la presencia de gobernantes que comparten coalición con partidos de extrema derecha.

Dos grupos y creciendo

Actualmente, los partidos que se sitúan más a la derecha del PPE se reparten entre dos grupos. En primer lugar, el de los Conservadores y Reformistas Europeos (ECR) que aglutina a partidos nacionalistas y de extrema derecha como la N-VA de Flandes, el PiS polaco y Vox, y que están liderados por Hermanos de Italia de Meloni. En segundo, está Identidad y Democracia (ID) que domina la RN de Pen, la mayor delegación nacional en la Eurocámara, según los resultados provisionales, con 30 eurodiputados --empatada con la CDU alemana— y que cuenta con partidos que se han disparado en los últimos comicios como PVV holandés o el Vlaams Belang belga.

Ambos grupos podrían crecer más si logran sumar alguno de los 45 eurodiputados de los No Inscritos o de los 52 que se sentarán por primera vez en el hemiciclo, entre los que se encuestran los 3 de 'Se acabó la fiesta' de Alvise Pérez. Según el último recuento provisional ECR suma ya 76 miembros, a solo 3 de alcanzar a los liberales que con 79 se mantienen como tercera fuerza, tras incorporar a sus filas a cuatro eurodiputados de Chipre, Letonia, Croacia y Luxemburgo. "Nuestro constante crecimiento demuestra que nuestro proyecto político, que aboga por una vía intermedia con un mejor equilibrio de competencias entre Bruselas y las capitales nacionales, es creíble y atractivo. Esperamos ser una parte importante de una nueva mayoría de centro-derecha en el próximo Parlamento Europeo", ha dicho su presidente, Nicola Procaccini sugiriendo que miran más hacia el PPE que a ID.

La ultraderecha de ID, mientras tanto, se mantiene en 58 tras cerrar esta semana la puerta (de momento) a los 15 eurodiputados de Alternativa por Alemania (AfD), la formación ultraderechista que expulsó en campaña por las declaraciones de su cabeza de lista señalando que no todos los miembros de la SS alemana eran automáticamente criminales. "ID está en negociaciones más amplias para formar un gran bloque de derechas que luche contra la corrupción, contra la inmigración ilegal y para controlar nuestras fronteras", ha dicho esta semana André Ventura, de la extrema derecha portuguesa Chega, que se estrenará en julio en el hemiciclo, tras reunirse en Bruselas esta semana con la plana mayor de ID, incluida Marine Le Pen, Geert Wilders y Matteo Salvini.

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