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América Latina

Cristina Kirchner advierte de que Argentina puede regresar a una era "predemocrática"

En su primer acto masivo tras el atentado que pudo costarle la vida, aseguró que se ha "roto" el acuerdo forjado en 1984 cuando se recuperó la democracia

La vicepresidenta Cristina Fernández de Kirchner en el acto multitudinario en el estadio de La Plata. EP

"Se ha quebrado por primera vez el pacto democrático de respetar la vida", dijo Cristina Fernández de Kirchner sobre el atentado que pudo haber costado su vida el pasado 1 de septiembre. La vicepresidenta volvió a hablar ante una multitud en la ciudad bonaerense de La Plata, donde dejó algunas señales sobre su posible intención de competir por la presidencia el año que viene. Pero el fallido magnicidio fue uno de los momentos centrales de su discurso en el que consideró que "es obligación de todas las fuerzas" volver a construir el acuerdo no escrito con el que se inició la transición democrática en 1984, para separar "a los violentos, al lenguaje del odio y al que quiere que el otro se muera porque piensa diferente". De lo contrario, advirtió, Argentina volverá a "retroceder a etapas predemocráticas". "Cristina Presidenta", gritaron miles de simpatizantes y ella citó a Juan Domingo Perón, quien medio siglo atrás, el 17 de noviembre de 1972, regresaba al país tras 17 años de exilio. "Como decía el general, todo en su medida y armoniosamente", dijo.

La vicepresidenta se ha distanciado del presidente Alberto Fernández, por las políticas económicas que ha llevado a cabo y que supusieron una dura derrota electoral para el peronismo en las parlamentarias de 2021 y un amargo augurio sobre la suerte electoral de 2023. Un delgado hilo de cordialidad une apenas a las dos principales figuras del Gobierno. Fernández de Kirchner recordó otra vez el "brutal endeudamiento" que dejó como herencia el presidente de derechas, Mauricio Macri, y que obligó a las actuales autoridades a negociar con el Fondo Monetario Internacional (FMI) el préstamo de más de 44.000 millones de dólares de ese organismo en condiciones desfavorables.

"Las elecciones, está demostrado, se pueden ganar, pero los condicionamientos son tan graves, tan profundos, que va a requerir que todos los argentinos o por lo menos la mayor parte de los argentinos empujemos para el mismo lado; si no es así, nuestro país será difícil para cualquiera", sostuvo.

Una causa empantanada

Pocas horas antes del acto que se llevó a cabo en La Plata, su ciudad natal, unos 50 kilómetros al sur de la capital argentina, Fernández de Kirchner había vuelto a reclamar la recusación de la jueza María Eugenia Capuchetti en la causa que se ha iniciado para esclarecer la tentativa de asesinato llevada a cabo por Fernando Sabag Montiel y su cómplice, Brenda Uliarte. Según la vicepresidenta, la magistrada ha cometido "irregularidades muy graves" que han llevado a la causa a un punto de empantanamiento. Ha criticado la pérdida de información del teléfono del principal agresor, la demora en las escuchas y detención de su novia, Uliarte, la falta de análisis sobre elementos claves que surgieron de los distintos allanamientos, y el papel de algunas personas ligadas a fuerzas de derecha.

Los abogados de la vicepresidenta le reprochan a su vez a la jueza que no haya unificado en su investigación sobre el atentado con las acciones llevadas a cabo por el grupo de ultraderecha Revolución Federal. Jonathan Morel, su fundador, llamó a sus seguidores a colocar "una bomba en la Casa Rosada (sede del Ejecutivo)", matar a la vicepresidenta o arrojarle "agua hirviendo". La arenga fue trascrita en un expediente por la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA), y formó parte de una transmisión en vivo en una red social. El juez Marcelo Martínez de Giorgi y el fiscal Gerardo Pollicita estiman que Revolución Federal se convirtió "en uno de los actores que agitaron en la sociedad un clima de violencia, cuyo acto de mayor gravedad institucional resultó ser el intento de magnicidio". Su colega Capuchetti no parece detectar las conexiones.

Condena en medio del Mundial

Como era de esperar, Fernández de Kirchner expresó nuevamente su rechazo al funcionamiento de los tribunales. "En el país hay jueces sentados de por vida como una rémora monárquica en una sociedad democrática". Ellos, añadió, son "dispositivos de control de la voluntad popular". A su criterio, "no es bueno para la democracia" que sean los magistrados los que "deciden sobre las políticas económicas del país".

Las palabras de la vicepresidenta no son ajenas al juicio que tiene abierto por supuesta corrupción en la obra pública mientras encabezaba el Ejecutivo (2007-2015), y que su defensa calificó de farsa sin pruebas. Por esos hechos, el fiscal Diego Luciani ha pedido para Fernández de Kirchner 12 años de cárcel y una inhabilitación para ejercer cargos públicos. No se descarta que el dictamen se conozca en plena euforia por el mundial de fútbol.

Según Claudio Jacquelin, columnista del diario 'La Nación', "la muy estudiada escenificación que la vicepresidenta realizó en el masivo acto de La Plata está directamente vinculada con las amenazas que percibe y emergen por estos días de dos esferas: la judicial y la económica. Los fallos judiciales por venir y la crisis (económica) abierta son factores indisociables de riesgo extremo para el presente y el futuro de ella y su espacio".

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