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Reino Unido

¿Por qué se hunde la figura de Liz Truss en el Partido Conservador? 5 claves

La nueva ministra del Reino Unido ha iniciado su mandato con un tropiezo tras otro

Liz Truss. TOLGA AKMEN

Hace un mes Liz Truss se convirtió en la nueva primera ministra del Reino Unido. El funeral de Isabel II inmediatamente después de su nombramiento aplazó sus primeras decisiones al frente del gobierno. Cuando el 23 de septiembre su ministro de Finanzas, Kuasi Kwarteng, presentó un mini-presupuesto proponiendo, entre otras medidas, la rebaja de impuestos a los que más cotizan la libra esterlina se hundió y el Banco de Inglaterra tuvo que intervenir con 65.000 millones de libras, para evitar que se derritieran los fondos de pensiones. A partir de ahí todo ha ido de mal en peor.

Un debut desastroso 

El arranque de la nueva administración ha minado irrecuperablemente la credibilidad de Truss y su gobierno. El presupuesto fue condenado por economistas y financieros en la City de Londres y en instituciones mundiales como el Fondo Monetario Internacional. El veredicto de los ciudadanos, agobiados con el alza del coste de la vida, fue similar. En las actuales circunstancias era una provocación bajar los impuestos a los que ganan más, o eliminar el límite a las bonificaciones de los banqueros. Además de eso, una de las consecuencias de la estrategia de Truss está siendo la subida de los tipos de interés de las hipotecas. Hay quienes van a perder su vivienda. El mercado inmobiliario puede tambalearse.

Hundimiento en los sondeos

El impacto de las propuestas económicas fue inmediato en los sondeos sobre la intención del voto. La oposición laborista llegó a tener una ventaja de 33 puntos sobre los conservadores, que reaccionaron alarmados. “Nos van a barrer del mapa”, clamaban. En un mes Truss se había cargado cualquier posibilidad de victoria del Partido Conservador en las próximas elecciones previstas para dentro de dos años. A estas alturas los Tories son conscientes de que al elegir a la nueva primera ministra han cometido un gravísimo error. “Boris dañó nuestra integridad. Truss está dañando nuestra competencia”, confiaba un diputado a Sky News. 

Legitimidad democrática

Uno de los asuntos que se debate con Truss es su legitimidad democrática para imponer unas medidas extremas, que sólo representan al ala más ultra de los conservadores. Truss no ha sido elegida en las urnas y lo que propone no figura en el programa con el que Boris Johnson ganó las elecciones en el 2019. Tampoco es popular en su grupo parlamentario. En la primera fase de la elección de nuevo líder sólo 113 de los 357 diputados conservadores votaron por ella. La mayoría lo hizo por su rival, el exministro de Finanzas, Rishi Sunak. Esto supone que a pesar de contar con mayoría absoluta el grupo de rebeldes que ha comenzado a socavar su autoridad puede echar por tierra sus propuestas en el Parlamento.

Críticas y revueltas internas

La casualidad ha querido que la llegada de Truss haya coincidido con la conferencia anual de los conservadores. La gran misa de unidad en torno al líder, que suele ser este tipo de cónclaves, especialmente si ha sido recién nombrado, se ha convertido en esta ocasión en un espectáculo de desplantes, ataques y presiones contra Truss. Los rebeldes van del estudio de radio al de televisión para discrepar con las medidas de la primera ministra. Fuera de micrófono el lenguaje es cruel. Consiguieron que retirara la rebaja de impuestos a los más ricos. Pero eso no basta. Incluso miembros del actual gobierno se permiten discrepar en público de sus planes. La limitación de ayudas y beneficios sociales que prepara Truss es la próxima batalla.

¿Cuánto durará Truss?

Una fisura a la que estar atentos es la que parece haber surgido entre la primera ministra y el titular de Finanzas. Si Kwarteng  dimite o es cesado la crisis se puede precipitar. Truss podría tratar de calmar el juego renunciando a sus propuestas peor recibidas. Los conservadores no desean ira a unas elecciones que saben seguro que perderían, pero como uno de los diputados desde el anonimato le contaba a la corresponsal política Mhari Aurora, “ella no puede seguir mucho tiempo más, porque la cosa está entre perder de todas todas próxima elección o quizás perder la próxima elección”. 

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