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Faro de Vigo

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Violencia en el país sudamericano

El avance incontenible del narco en Ecuador

El atentado del pasado fin de semana en Guayaquil con cinco muertos supone una escalada de las acciones de las bandas | A las disputas entre facciones en las principales ciudades se suman las reyertas en las cárceles con más de 400 muertos desde 2020

Vista aérea de los daños causados por el atentado en el barrio Cristo del Consuelo, en Guayaquil. EFE

Hablar de los Choneros, los Lobos y los Tiguerones, los Lagartos o los Latin Kings se ha vuelto costumbre en Ecuador. No se trata de conjuntos musicales ni equipos de fútbol sino de las principales bandas de narcotraficantes que se disputan a balazos los territorios y mercados de un país donde la violencia escala de manera inquietante al compás del aumento de la desigualdad social.

La ciudad portuaria de Guayaquil, con unos tres millones de habitantes, ha sido este fin de semana nuevamente escenario de la actividad de esos grupos. Una bomba esparció su estela de muerte en la barriada de Cristo del Consuelo. El atentado provocó cinco muertos y al menos 20 heridos, algunos de ellos de gravedad, además de destrozos en viviendas que antes llevaban sobre sus paredes los signos de la precariedad. Guillermo Lasso declaró el estado de excepción, la tercera vez que recurre a este mecanismo desde que asumió la presidencia, en mayo de 2021. El Gobierno ha ofrecido una recompensa de hasta 10.000 dólares a quien brinde información sobre lo ocurrido el pasado domingo.

Nuevas modalidades

Las bombas irrumpen estruendosamente como novedad operativa de los delincuentes. En abril pasado, un vehículo con explosivos estalló frente a la cárcel regional de Guayas. Un mes más tarde se repitió la misma situación en el exterior de una Unidad de Policía Comunitaria. Las fuerzas de seguridad descubrieron bombas caseras cerca de la Fiscalía o el Consejo de la Judicatura. Cuando todavía el país no salía este lunes del asombro por lo ocurrido en Cristo del Consuelo, y la policía continuaba con sus allanamientos y arrestos de presuntos miembros de los Tiguerones en esa barriada, la policía encontró en el norte de Quito una caja con un artefacto listo para ser detonado.

"Otra vez, como casi todos los días, el país siente dolor", dijo el diario capitalino El Comercio en su último editorial. "Exhortamos a todas las autoridades, a todas las funciones del Estado a unirse en acciones para que Guayaquil y el país no continúen desangrándose", reclamó El Universo.

El avance del narcotráfico es consecuencia, de un lado, de la alianza que han forjado algunos de esos grupos con el cartel mexicano Jalisco Nueva Generación, al que le suministran cocaína colombiana que transportan desde puertos y aeródromos. De acuerdo con El Universo, las autoridades han decomisado en lo que va del año 90 toneladas de droga, más del doble que en 2021.

Barriadas y cárceles

A la vez, las bandas buscan asentarse en las ciudades para controlar el negocio del llamado narcomenudeo. La pelea por el control territorial tiene otro capítulo en las cárceles. El pasado 18 de julio perdieron la vida 13 reclusos en una prisión de la ciudad de Santo Domingo de los Colorados, durante un enfrentamiento entre bandas rivales. En mayo pasado habían muerto en ese mismo centro y por las mismas razones 44 internos. En los últimos dos años se han reportado más de 400 decesos en las prisiones. Lasso se ha mostrado tan impotente como su antecesor, Lenin Moreno, para resolver el flagelo.

Como ha ocurrido en Brasil México, las facciones ecuatorianas han comenzado a reclutar niños. "Resulta devastador saber que incluso tienen vestimenta con logotipos que los identifican", señaló El Comercio. Para la publicación, "no es complejo saber por qué a las bandas les resulta fácil convocar a menores de edad y jóvenes para sus tareas más rudas. Son personas que proceden ya de un ambiente estructural de violencia, de familias que por generaciones no tuvieron un trabajo que les otorgue dignidad". Esos niños y jóvenes "saben que no tienen futuro".

El trasfondo de la pobreza

El 25% de los ecuatorianos es pobre, y percibe 87 dólares mensuales en un país sin moneda propia. Otro 10,7% de la población vive en la pobreza extrema, con 49,35 dólares mensuales per cápita. La desigualdad social es otra fuente de conflictos. El 13 de junio pasado, la Confederación de Nacionalidades Indígenas del Ecuador (CONAIE) inició una protesta de alcance nacional que se extendió durante 18 días. El Gobierno de Moreno fue también sacudido por un estallido social en 2019 que enterró sus anhelos de ser reelegido.

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