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Faro de Vigo

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Tensión bélica en el Este

Así documentan los fiscales ucranianos los crímenes de guerra cometidos por Rusia

El ministerio público ha abierto 1.300 investigaciones en Járkov mientras continúan los combates en la región

Imagen de una jornada con los fiscales de Járkov en el barrio de Saltivska, el más bombardeado de la ciudad, durante una investigación para recolectar pruebas para casos de presuntos crímenes de guerra. IRENE SAVIO

Eduard Novikov desciende del automóvil y se planta delante de un edificio ennegrecido y del que sobresale un enorme agujero circular en una de las plantas superiores. Hoy es día de trabajo de campo, y él, que es el fiscal del distrito de Kyivskyi, ha venido a supervisar la investigación sobre el terreno en Saltivska, la zona más bombardeada de Járkov. Sigue conversando mientras camina por este barrio-dormitorio, ahora decorado con jardines vacíos y casas evacuadas, cuando el diálogo se interrumpe por una ráfaga de disparos. En las afueras, las artillerías han amanecido con fiereza. Pero Novikov no se inmuta. Solo suelta una sibilina frasecilla antes de continuar con sus quehaceres del día.

Investigadores de la fiscalía, policías y expertos en desactivar artefactos explosivos se juegan la vida desde hace semanas para documentar posibles crímenes de guerra cometidos en Ucrania. Solo en Járkov, una de las ciudades del frente más dañadas por el conflicto bélico, hay hasta la fecha cerca de 1.300 investigaciones abiertas, de las cuales 700 solo en la zona que incluye Saltivska, cuenta Novikov. "Hemos abierto también tres investigaciones por violencia sexual, pero en la gran mayoría lo que estamos investigando son ataques a edificios de civiles", puntualiza Olaxandr Filchakov, fiscal jefe y superior de Novikov, ya que es el responsable de toda la región de Járkov.

Oleh Ponomarenko, el corpulento oficial del Servicio Estatal para las Emergencias de Ucrania, aparece entonces cargando un pequeño maletín de color oscuro. En su interior están las bolsas de plástico que sirven para conservar las pruebas que encuentran, el tipo de fragmentos de proyectiles, su longitud y forma.

Imagen de una jornada con los fiscales de Járkov en el barrio de Saltivska, el más bombardeado de la ciudad. IRENE SAVIO

Pruebas y testimonios

Deciden subir hasta las plantas superiores, y ver desde allí los daños provocados. Suben por las escaleras hasta la última planta y se enfilan entre las estrecheces de una pequeña ventana que conduce al tejado. Allí el cámara de la fiscalía empieza a grabar mientras el grupo de investigadores va dando cuenta de lo que ve. Desde las alturas, Saltivska aparece como un belén de edificios blancuzcos manchados de negro. Abajo, hay algunos vecinos que caminan entre cables eléctricos sueltos, polvo, cenizas y montículos de escombros, con vistas a fachadas pulverizadas por los disparos.

"Inspeccionamos la escena, tomamos fotografías y lo dejamos todo grabado en vídeo. Luego analizaremos las pruebas con expertos militares. El examen ocular mostrará el tipo de proyectil y qué países usan ese armamento además de otros aspectos", se apresura a explicar el investigador Maxim Dtuk, colaborador de Novikov. "En este proceso establecemos la naturaleza del daño. Si se establece que el daño es causado por un misil quedará claro que es un crimen de guerra", continúa, al añadir que también entrevistan a los vecinos de las viviendas atacadas e inspeccionan sus apartamentos si se lo permiten.

Esto último, afirman, rara vez tiene una respuesta negativa. Los riesgos de investigar delitos de guerra en medio de una guerra son otros. "En una ocasión nos dispararon pero logramos escondernos en el interior de un edificio", afirma Novikov, quien señala a Rusia como único responsable de los supuestos crímenes de guerra cometidos en la ciudad. "Los crímenes cometidos por nuestro Ejército, de haber, son competencia de la justicia militar ucraniana", precisa Filchakov, el fiscal jefe.

Tribunales internacionales

"Nosotros nos encargamos de lo que se sospecha que ha sido cometido por Rusia. En particular, la zona más golpeada por los bombardeos es la del norte de Saltivska, donde no hay infraestructuras o edificios militares. Antes de la guerra vivían aquí solo 90.000 personas", asegura Novikov, al explicar que toda el área está integrada por otros cuatro barrios.

Pero no es tan fácil la labor. Para que en un futuro esas investigaciones puedan proseguir y llegar a sentar en el banquillo a los acusados, se tiene que probar la procedencia y la intencionalidad de cada caso, como establece el derecho internacional. De ahí el afán de los fiscales en documentar cada detalle con expertos de distintos ámbitos, para que los casos lleguen a los tribunales internacionales.

Pero, aún así, según muchos juristas, los procesos judiciales internacionales llevarán años, y las condenas serán escasas ya que el Gobierno ruso ha negado repetidamente su responsabilidad en los ataques contra civiles. Sin embargo, Moscú acusa a Kiev de montajes, y no reconoce -como EEUU, China y Ucrania, que no han ratificado su adhesión- a organismos como la Corte Penal Internacional (CPI) de La Haya. Aunque tampoco hay claridad sobre qué tribunal es el competente.

También se desconoce si la posibilidad de la creación de un tribunal ad hoc -como fue en su momento el Tribunal Penal Internacional para la ex-Yugoslavia (TPIY)- tendría un apoyo internacional tan sustancial para que la propuesta tenga éxito. De ahí que Ucrania haya decidido tomar cartas en el asunto. Y ya a finales de mayo, juzgó y condenó a un hombre a cadena perpetua por el asesinato de un anciano en la aldea de Chupajivka, en el primer proceso de este tipo. Un primer paso de un camino aún incierto.

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