24 de julio de 2020
24.07.2020
Faro de Vigo

Un año con Boris al frente

La popularidad del "premier" británico cae en picado, lastrada por el "Brexit" y la mala gestión de la pandemia

24.07.2020 | 00:24
Boris Johnson.

Boris Johnson cumple un año como primer ministro en su momento más bajo de popularidad y en medio de fuertes críticas por su gestión de la pandemia. Lejos queda aquel político que se hizo con el liderazgo del Partido Conservador en las primarias tras imponerse con el 66% de los votos. Sustituía a Theresa May, forzada a dimitir por un Parlamento eminentemente europeísta que frustraba cualquier plan de los brexiters.

La victoria de Johnson supuso el fin de la división en los tories, entre europeístas y euroescépticos y el triunfo de los brexiters más radicales. Había conquistado su partido, pero seguía encontrándose con el muro europeísta del Parlamento. Johnson utilizó todo tipo de estratagemas para lograr revertir la balanza de poderes.

La decisión más polémica fue cuando utilizó a la Reina para cerrar el Parlamento durante cinco semanas en las tensas jornadas previas a la fecha de salida de la UE, fijada para el 31 de octubre. Se interpretó como un intento de evitar pedir la prórroga que había prometido no pedir. Los tribunales declararon ilegal la decisión de Johnson, que no tuvo más remedio que pedir la prórroga.

A cambio, consiguió que se convocaran las elecciones el 12 de diciembre en las que arrasó. La clave fueron los distritos obreros del norte del país, tradicionalmente laboristas, embelesados con el mensaje populista de Johnson. Consiguió una mayoría de 74 diputados en el Parlamento revirtiendo la balanza a favor de los brexiters. El lema electoral de Johnson no dejaba resquicio para la duda. "Implementemos el 'Brexit'", decía.

Las elecciones también sirvieron para hacer limpieza dentro del partido y eliminar a los europeístas y a los más moderados y dar un giro hacia la derecha. Sin la oposición de los europeístas en el Parlamento y con los laboristas en harapos no tuvo problema para lograr aprobar un acuerdo con la UE que le garantizaba el "Brexit". La clave fue que permitió que Irlanda del Norte se quedara alineada con la normativa europea.

Johnson consiguió lo que quería, la salida de la UE, celebrada por todo lo alto el 31 de enero como el nuevo día de la independencia del país. Su popularidad tocó techo. Todo cambió con la pandemia. Se le criticó por reaccionar tarde y por coquetear con la inmunidad de grupo y no tomarse en serio el peligro del coronavirus.

Cuatro meses después, el Reino Unido es el país europeo con más muertos por el Covid-19, con más de 45.500. Su aprobación ciudadana ha pasado del 63% a finales de marzo al 39% actual. Su Gobierno también pasó del 52% al 32% en tres meses.

El país se encuentra en recesión, el déficit es enorme y la contracción de la economía prevista este año de más del 14%. También han quedado en el aire las promesas que hizo a los laboristas del norte. Los sondeos indican que los laboristas se impondrían en unos comicios si se celebraran ahora, algo impensable en enero.

Y se ha encontrado con un nuevo líder laborista, Keir Starmer, que ya le gana en valoración, y con que el apoyo a la independencia en Escocia es del 52-53% gracias a la buena gestión de la pandemia de Nicola Sturgeon, en contraposición con Johnson en Inglaterra.

Negociaciones

Paralelamente, las negociaciones con la UE para la futura relación comercial no van bien. Johnson descarta pedir una prórroga del plazo negociador y está dispuesto a dejar la UE sin pacto, lo que implicaría operar bajo la normativa de la OMC. El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, explicó ayer que el Reino Unido "rechaza comprometerse" a mantener unos "estándares" regulatorios, en especial respecto a las subvenciones estatales, que permitan garantizar una competencia leal entre ambos mercados, algo que resulta "inaceptable" para los Veintisiete.

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