La presentación a finales de semana de una nueva propuesta de compromiso - negobox en la jerga comunitaria- sobre el presupuesto europeo y el nuevo fondo de recuperación marcará el punto de inflexión en la negociación que los Veintisiete tratarán de culminar en la cumbre del 17 y 18 de julio en Bruselas. Para lograrlo tendrán que superar cuatro grandes escollos.

| ¿Cuál es el volumen de fondos? Los países frugales del norte (Austria, Holanda, Suecia y Dinamarca) quieren un presupuesto para los próximos siete años inferior al propuesto por la Comisión (1,1 billones) y un fondo de recuperación sin transferencias, basado exclusivamente en préstamos. Una posición que choca con la de los países del sur -partidarios de un plan de reconstrucción con ayudas no reembolsables- o con los países de Visegrado (Hungría, Polonia, Eslovaquia y República Checa), que podrían presentar batalla si se mete en exceso la tijera a las partidas que más les benefician como la cohesión o la agricultura.

| ¿Préstamos o transferencias? El plan inicial propone 500.000 millones en forma de ayudas y los restantes 250.000 como préstamos. Una distribución que no convence a los frugales que defienden solo préstamos, "con condiciones ventajosas y largos plazos de devolución", para no "endeudar a las próximas generaciones". "Está claro que si uno está del lado de los que van a recibir ayudas es mejor que te den el dinero en la mano y no un préstamo, pero el fondo será más efectivo si se sabe que hay que devolver el dinero", advertía el ministro sueco de Asuntos Europeos, Hans Dahlgren.

| ¿Cómo será la fiscalización? Los países que quieran acceder al fondo tendrán que presentar, antes del 15 de octubre, un plan nacional de reformas e inversiones en el que responder a las recomendaciones de política económica de la Comisión de acuerdo con el procedimiento del semestre europeo. A la condicionalidad económica se sumará otra de compromiso verde y digital y el vínculo con el respeto del estado de derecho, algo que rechazan los países de Visegrado.

| ¿Cuál será la clave del reparto? El plan de Bruselas propone distribuir el dinero teniendo en cuenta, entre otros, los datos de paro entre el 2015 y 2019. Un elemento que ha generado discordia en el norte que considera que este criterio no refleja el impacto del coronavirus.