Azotado por el golpe sanitario y económico del coronavirus y en un momento de agitación social por la injusticia racial, Estados Unidos vive con alerta otra crisis: el aumento de los asesinatos en grandes urbes. Estos se han disparado en las últimas semanas, con el agravante añadido de que varios niños se cuentan entre las víctimas.

La subida coincide, no obstante, con un descenso en los índices del crimen en general, así como de otros violentos. Y aunque los expertos piden cautela para analizar los datos y compararlos con los de otros años y apuntan a diversas consideraciones que pueden influir en la situación, como podría ser un aumento de la violencia doméstica durante la pandemia y las disrupciones que ha creado en el mercado negro de drogas o la tensión elevada en las relaciones de la comunidad con la policía tras protestas por el asesinato de George Floyd, el asunto cobra ya dimensión de guerra política.

Datos recopilados por The New York Times muestran que el crimen general en 25 grandes urbes (de más de 250.000 personas) ha caído respecto al mismo periodo del 2019 en un 5,3%. Hay un descenso del 2% cuando se analizan los crímenes violentos, que incluyen violaciones, asaltos y atracos. Pero dentro de esa última categoría los asesinatos se han disparado un 16,1%. Y suben en 20 de las ciudades.