08 de marzo de 2020
08.03.2020
Faro de Vigo

Turquía cierra la vía marítima a los migrantes y Grecia los contiene en tierra

Junto a la frontera entre ambos países comienzan a levantarse campos en condiciones extremas

08.03.2020 | 03:08
La Policía griega trata de disuadir a los refugiados en la frontera. // Efe

Una semana después de anunciar la apertura de sus fronteras para los migrantes que quisieran ir hacia la Unión Europea,Turquía cerró la vía marítima pero sigue dejando el paso franco en la frontera terrestre hacia Grecia.

La Guardia Costera turca interceptó ayer a 120 migrantes y refugiados, entre ellos 30 menores de edad, en la costa egea de Esmirna, cuando se disponían a cruzar hacia la isla griega de Lesbos. Las autoridades turcas los detuvieron y fueron posteriormente asistidos y trasladados a la provincia de Edirne, fronteriza con Grecia, donde Ankara pretende concentrar a los miles de refugiados que quieren abandonar el país.

"Mientras que el principio de no interferencia se aplica a todos los inmigrantes que tratan de dejar Turquía, éste no incluye los cruces por mar debido al riesgo para la vida que suponen", anunció ayer la Guardia Costera siguiendo órdenes directas del presidente turco Erdogan.

Unas 1.500 personas han llegado a las islas griegas desde que Turquía anunció la apertura de sus fronteras, según datos de Acnur.

La opción que les resta a refugiados y migrantes que quieren cruzar a Grecia tampoco es segura, puesto que se exponen a ser repelidos por la policía griega en el paso fronterizo de Pazarkule o a lo largo de los 200 kilómetros de cauce del río Evros, que separa ambos países, y por el que centenares de personas ya han intentado cruzar.

El paso de Pazarkule, reconvertida estos días en un campo improvisado para miles de refugiados, se volvió a llenar por tercer día consecutivo de humaredas de gas lacrimógeno, agua disparada por cañones policiales y pelotas de goma, en la enésima respuesta de la policía griega a los tanteos para entrar. Al menos dos personas murieron y 164 resultaron heridas por disparos de la policía griega en la última semana, según el ministro de Interior turco, Süleyman Soylu. Grecia niega que sus fuerzas de seguridad hayan matado a nadie.

Las condiciones dentro de Pazarkule -donde las autoridades han prohibido el acceso a periodistas- son deplorables, según denuncia en un informe la asociación de derechos humanos IHD tras varias entrevistas sobre el terreno. En la zona acordonada carecen de agua potable para beber o lavarse y tienen que caminar unos tres kilómetros para poder comprar comida. El mismo estudio indica que la motivación de los refugiados y migrantes, en su mayoría de origen sirio, iraquí, afgano y pakistaní, para intentar salir de Turquía son sus malas condiciones en el país. "Aunque escaparon del conflicto en sus países se origen, se enfrentaron a graves problemas en Turquía, incluida la pobreza y la incapacidad de obtener permisos de trabajo. Mientras que algunos de los que tenían trabajo, no se les pagaba", señala IHD.

El ministro de Interior turco criticó ayer a Grecia por la forma de repeler la entrada de refugiados y acusó al gobierno de Atenas de violar la Convención de Ginebra de derechos humanos y los tratados de la UE sobre inmigración, al suspender durante un mes las solicitudes de asilo. "Esto es solo el comienzo. El clima cada vez es más cálido y hay más de 200 kilómetros en la frontera con Grecia", declaró Soylu. "El cauce (del Evros) ha disminuido unos 45 centímetros, se puede cruzar a pie", advierte el ministro turco, para quien el Gobierno griego no está ya en condiciones de "mantener las fronteras".

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