06 de marzo de 2020
06.03.2020
Otra baja en el partido demócrata

La radical Warren deja la carrera presidencial tras su mala actuación en el Supermartes

La gran rival de Sanders no anuncia todavía a quién apoyará, aunque tanto el senador socialista como Biden ya han mantenido contactos con ella

06.03.2020 | 01:13
Warren, ayer, en su anuncio del abandono de la carrera electoral. // Reuters

"Abandono la pelea por la presidencia de Estados Unidos pero no dejo la lucha". Con ese mensaje la senadora por Massachusetts Elizabeth Warren, de 70 años, anunció ayer en rueda de prensa la suspensión de su campaña, tras meses en los que su candidatura ha ido perdiendo fuerza y opciones. Lo hace dos días después de que sus paupérrimos resultados en el Supermartes, que incluyen un tercer puesto en su estado, le cierren el camino a la nominación. Warren deja la carrera con 68 delegados -a falta de atribuir todavía un par de centenares del martes- cuyo voto puede llegar a ser crucial en la convención de julio.

La antigua profesora de la educación pública que llegó a enseñar en las aulas de Harvard, la mujer que se convirtió en azote de los excesos de Wall Street, que con Obama creó y lideró una pionera agencia en defensa de los derechos de los consumidores y que entró en el Senado en 2012, era una de las más competentes candidatas.

Armada de planes concretos y detalladas y progresistas propuestas políticas para acometer su promesa de "un gran cambio estructural" y una decidida lucha contra la corrupción, Warren tenía una buena organización de campaña y el pasado otoño llegó a ser favorita.

Pero sus resultados en las primarias iniciales fueron decepcionantes. Solo ocho delegados por 60 del socialista Bernie Sanders, con quien se disputaba el liderazgo del ala radical. Con su retirada, las primarias se han convertido en un duelo entre dos hombres blancos septuagenarios: Sanders (78 años) y el exvicepresidente Joe Biden (77). Un hecho que ya ha desencadenado una reflexión sobre los retos a los que se enfrentan las mujeres que intentan romper el techo de cristal y gobernar Estados Unidos.

Por ahora la pregunta políticamente más trascendente es si Warren dará su respaldo a Sanders, cuyo ideario está más alineado con el suyo pero con quien tiene tensiones que han ido subiendo en la campaña, o se inclinará por el centrista Biden, el favorito del aparato. De momento, Warren se niega a contestarla: "Respiremos hondo y pasemos un tiempo reflexionando. No tenemos que decidir en este momento", dijo ayer durante su anuncio.

Warren ha prometido que "más adelante" tendrá "mucho que decir" sobre el papel que el género puede haber jugado en la carrera de las primarias demócratas. De momento, ayer explicó que esa es la "pregunta trampa" para las mujeres, porque "si dices que había sexismo todo el mundo te llama quejica y si dices que no lo había, un montón de mujeres preguntan ¿en qué planeta vives?".

Poco antes se había emocionado hasta el punto de tener que contener las lágrimas al declarar que "una de las partes más duras" de tirar la toalla es que las niñas que aspiran a ver a una mujer en el Despacho Oval "van a tener que esperar al menos cuatro años más".

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