La transcripción de la conversación telefónica que el presidente Donald Trump mantuvo el 25 de julio con su homólogo ucraniano, Vladimir Zelenski, ratificó ayer a la presidenta de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, la demócrata Nancy Pelosi, en la necesidad de abrir el procedimiento de destitución ("impeachment") anunciado el martes por la noche. La Casa Blanca matizó que la transcripción no es textual y que se basa en "notas y recuerdos" de funcionarios.

"Se está hablando mucho del hijo de Biden, y de que Biden paralizó una acusación (contra su hijo, en Ucrania), y mucha gente quiere saber qué hay, así que todo lo que puedas hacer con el Fiscal General (de EE UU) sería genial. Biden fue por ahí alardeando de que frenó la acusación así que, si puedes mirarlo...", exhorta Trump a Zelenski.

El magnate hace referencia a Hunter Biden, hijo de Joe Biden, el que fuera vicepresidente con Obama (2009-2017) y ahora es el precandidato presidencial más valorado en las encuestas. Hunter Biden trabajó como asesor para la empresa de gas ucraniana Burisma y habría estado implicado en irregularidades en ese país.

"Me gustaría que nos hicieses ese favor, que el Fiscal General (de EE UU) te llame a ti o a alguien de tu equipo y llegar al fondo del asunto", agregó Trump, quien también explicó que su abogado personal, Rudy Giuliani, llamaría a Zelenski. La transcripción no alude, sin embargo, a las supuestas amenazas de Trump de bloquear fondos de ayuda militar a Ucrania.

"O el presidente no conoce el peso de sus palabras o no le importan ni la ética ni sus responsabilidades constitucionales", denunció Pelosi en un comunicado. "La transcripción y la actuación deshonesta del departamento de Justicia, en complicidad con la ilegalidad del presidente, confirman la necesidad de una investigación de juicio político. Claramente, el Congreso debe actuar", declaró Pelosi.

Trump, que este fin de semana negó el tenor de la conversación y el martes rectificó, aseguró ayer que no ejerció "ninguna presión en absoluto" sobre Zelenski. Por su parte, el líder ucraniano, que ayer mismo se vio con Trump en la sede neoyorquina de la ONU, desmintió toda presión: "A mí nadie puede presionarme, porque soy el presidente de un país independiente. La única persona que puede hacerlo es mi hijo, que tiene 6 años", dijo.