El cierre del Parlamento durante cinco semanas dictado por el primer ministro británico, el conservador Boris Johnson, fue anulado ayer por el Tribunal Supremo, que lo consideró "ilegal y sin efecto". La decisión, considerada histórica, fue tomada por unanimidad de los once miembros de la alta corte y representa un nuevo revés para Johnson, cuya dimisión fue reclamada de inmediato por la oposición. El líder "tory" se manifestó en desacuerdo con la sentencia, que sin embargo acata, rechazó dimitir y reclamó de nuevo el adelanto electoral que los Comunes le han negado ya dos veces. La cámara reanudará sus sesiones a las doce y media de hoy.

En su anuncio de la sentencia, la presidenta del Supremo, Brenda Hale, explicó que "la decisión de aconsejar a Su Majestad que suspendiera el Parlamento fue ilegal, porque tenía la consecuencia de frustrar o impedir la capacidad del Parlamento de llevar a cabo sus funciones constitucionales sin una justificación razonable". Hale añadió que "esta suspensión prolongada de la democracia parlamentaria se produjo en unas circunstancias bastante excepcionales: el cambio fundamental que iba a producirse en la Constitución del Reino Unido el 31 de octubre", fecha prevista para la salida de la UE.

Para el Supremo, "el Parlamento, y en particular la Cámara de los Comunes como representantes electos de los ciudadanos, tienen derecho a tener voz en cómo se produce (el "Brexit"). El efecto sobre los fundamentos de nuestra democracia fue extremo", remachó con dureza la jueza. La sentencia tiene un alcance muy grande en el ordenamiento jurídico británico, ya que sentará jurisprudencia en un país que carece de una Constitución escrita.

Johnson anunció el pasado 28 de agosto la clausura de la sesión parlamentaria anual, una práctica habitual cada septiembre, pero que el año pasado no se había acometido por los importantes debates sobre el "Brexit" que se estaban celebrando. Además de la voluntad manifiesta de dejar al Parlamento sin margen de maniobra para evitar un "Brexit" duro, la medida fue criticada por su larga duración, cinco semanas, cuando habitualmente suele durar entre unos pocos días y un máximo de tres semanas.

"El Reino Unido abandonará la UE el 31 de octubre, pase lo que pase", insistió tras la sentencia Johnson, quien recalcó que lo importante es obtener un buen acuerdo de retirada con Bruselas, aunque opinó que el dictamen del Supremo "no facilita" la obtención de ese entendimiento con los 27. En las últimas semanas, Bruselas, que se niega a renegociar el Acuerdo de Salida ya pactado, ha insistido en que no hay avances sustanciales en el diálogo con Johnson.

El líder de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, reclamó de inmediato celebrar elecciones generales tan pronto como quede descartado que el 31 de octubre se producirá un "Brexit" duro. En un discurso ante el congreso anual de su partido, Corbyn calificó a Johnson de "inepto" para su cargo y le pidió que dimita y se convierta en "el primer ministro con el mandato más corto de la historia" del Reino Unido.