13 de septiembre de 2019
13.09.2019

Un juez norirlandés rechaza que un "Brexit" duro socave el proceso de paz

El negociador de la UE, Michael Barnier alega que Boris Johnson no ha presentado "propuestas concretas" para llegar a un acuerdo - El "premier" niega haber mentido a la Reina

13.09.2019 | 01:21
El primer ministro británico, Boris Johnson, ayer en Londres. // Reuters

El Tribunal Superior de Belfast desestimó ayer una demanda basada en el argumento de que un "Brexit" por las bravas socavaría el proceso de paz de Irlanda del Norte, sellado con el acuerdo de Viernes Santo de 1998. El juez Bernard McCloskey rechazó la causa, cuyos tres promotores advertían que una salida abrupta de la UE amenazaría los convenios entre Londres y Dublín que "apuntalan la cooperación transfronteriza" en la isla de Irlanda, en una decisión favorable a las tesis del primer ministro, Boris Johnson.

Al explicar su decisión, el juez expuso que la demanda presentada y las pruebas que la sustentan pertenecen de forma "inherente e inequívoca" "al mundo de la política, tanto nacional como supranacional", y no al ámbito judicial.

Su dictamen se conoce después de que el miércoles el Tribunal de Apelación de Escocia declarara "ilegal" la decisión de Johnson de suspender las sesiones del Parlamento británico durante cinco semanas, al considerar que estuvo motivada por "el propósito inapropiado de obstaculizar" la labor de las Cámaras en un momento crítico para el país.

En respuesta a ese dictamen, desfavorable para él, Boris Johnson negó ayer categóricamente haber "mentido" a la Reina al solicitar su autorización para suspender las sesiones parlamentarias.

Admitió que hay discrepancias entre las cortes en ese aspecto, por lo que recomendó esperar el dictamen del Supremo, que el martes se pronunciará sobre varias demandas presentadas en distintos puntos del Reino Unido contra sus planes para ejecutar el "Brexit".

Johnson asegura que negocia un nuevo acuerdo con Bruselas, pero mantiene su intención de salir del bloque con o sin acuerdo en la fecha prevista del 31 de octubre, a pesar de que se lo impide una ley aprobada por el Parlamento antes de su suspensión.

El negociador jefe de la UE, Michel Barnier, se limitó a decir que en Bruselas permanecen "listos para examinar objetivamente cualquier propuesta concreta y legalmente operativa procedente del Reino Unido", dando a entender que, por ahora, no han recibido ninguna.

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