Se confirmaron los peores presagios desvelados por la prensa londinense el pasado fin de semana. El primer ministro británico, Boris Johnson, desencadenó ayer un seísmo político en Reino Unido al solicitar a Isabel II el cierre del Parlamento entre la segunda semana de septiembre y el 14 de octubre. La solicitud -legal y habitual, pero sin precedentes desde hace tres cuartos de siglo por la gran duración del cierre- fue aceptada por la reina horas después. Con ella, Johnson pretende evitar que los Comunes pacten durante esas cinco semanas una legislación que impida un "Brexit" duro o que los laboristas agrupen a una amplia mayoría que lo derribe.

El movimiento del primer ministro, rechazado como antidemocrático por el conjunto de la oposición, e incluso por conservadores moderados, fue calificado de "aberración constitucional" por el "speaker" de los Comunes, John Bercow. La argucia llegó al día siguiente de que el líder laborista, Jeremy Corbyn, forjase un acuerdo con toda la oposición para evitar el "Brexit" salvaje al que Johnson parece decidido a conducir al Reino Unido. Corbyn no consiguió, sin embargo, el mismo apoyo para liderar una moción de censura que ponga fin al mandato "tory".

El nuevo calendario pondrá muy difícil a los defensores de un "Brexit" pactado concretar sus cortafuegos. Los diputados darán fin a sus vacaciones estivales el 3 de septiembre, martes, y el cierre de la sesión parlamentaria se ejecutará "no antes del lunes 9 de septiembre y no más tarde del jueves 12 de septiembre", y durará hasta el 14 de octubre. El 17 de ese mes se celebrará un crucial Consejo Europeo que, se estima, dejará vista para sentencia la modalidad que adopte el "Brexit".

Así pues, los parlamentarios tendrán un primer espacio de actuación, en la primera semana de septiembre. En ella todo es posible pero el tiempo será muy escaso, a menos que lleguen a sus escaños con los deberes -legislación contra una salida dura o moción de censura- muy bien hechos. Lo que es seguro es que habrán de pronunciarse sobre una iniciativa popular, refrendada ayer mismo por más de 500.000 firmas, que pide que "el Parlamento no sea disuelto a no ser que haya una extensión del Artículo 50 (prórroga) o si se cancela la intención del Reino Unido de abandonar la UE".

Después del 14 de octubre apenas habrá tiempo para legislar antes del Consejo Europeo del 17. Y entre este y la fecha límite del 31 de octubre solo median dos semanas. Por otra parte, en el caso de que se pusiese en pie una legislación contra el "Brexit" duro, cabe la posibilidad de que Johnson disuelva el Parlamento y convoque elecciones anticipadas.

Antes, el Tribunal de Sesiones de Edimburgo deberá pronunciarse hoy o mañana sobre si estima legal el cierre parlamentario. La más alta corte escocesa admitió a principios del presente mes una demanda al respecto firmada por 75 diputados que, en un principio, debía ser vista el 6 de septiembre pero cuyo examen se ha adelantado tras el movimiento de ayer del primer ministro Johnson.