Corea del Norte aumentó ayer su presión sobre EE UU para que flexibilice su postura en el diálogo sobre la desnuclearización del país, pidiendo el reemplazo del secretario de Estado, Mike Pompeo, como jefe negociador de Washington. Pyongyang aboga por contar con un interlocutor que sea "más maduro y más cuidadoso en la comunicación", según fuentes oficiales coreanas.

Un portavoz del régimen estalinista consideró que la relación podría "complicarse si Mike Pompeo está involucrado en las conversaciones" y aseguró que cada vez que el secretario de Estado "mete las narices, el diálogo avanza mal y sin resultados".

En paralelo, Corea del Norte anunció que su líder supremo, Kim Jong-un, ha supervisado la prueba de un nuevo tipo de arma táctica teledirigida, aunque no precisó fecha ni lugar.