El primer ministro francés, Édouard Philippe, anunció ayer que 1.796 personas han sido condenadas por participar en disturbios desde el comienzo de las protestas de los "chalecos amarillos" el 14 de noviembre, y que más de 1.400 aguardan ser juzgadas. Unas 316 "están en prisión preventiva" en espera de juicio.