Los milicianos prorrusos que combaten por establecer una república independiente en el sureste de Ucrania propinaron ayer a las tropas de Kiev el golpe más duro en lo que va de conflicto armado: derribaron un helicóptero cerca del bastión rebelde de Slaviansk y mataron a trece de sus catorce ocupantes: doce soldados y el general Serguei Kulchitski, jefe de instrucción militar de la Guardia Nacional. El único superviviente quedó herido grave.

El aparato, que fue alcanzado por un proyectil de bazoca cuando volaba a baja altura, llevaba de regreso a su base a un pequeño destacamento que acababa de terminar su turno.

Slaviansk y Kramatorsk, las dos ciudades de la región de Donetsk -proclamada república independiente por los insurrectos- que se han constituido en principal baluarte de la resistencia a la ofensiva de Kiev, recibieron ayer fuego constante procedente de los aviones y la artillería terrestre con que las nuevas autoridades ucranianas las castigan desde el lunes, un día después de que el oligarca Petro Poroshenko fuera elegido presidente con el 54% de los votos y advirtiera de que negociará con Rusia, pero no con los insurgentes, para los que exigió "mano dura".

Con todo, Kiev desmintió rotundamente el uso de lanzaderas de misiles Grad, como habían denunciado por la mañana los milicianos prorrusos, y además les propuso negociar la apertura de un pasillo humanitario para dejar salir a los civiles de Slaviansk, lo que, por otro lado, confirma que la intensidad de la ofensiva no menguará, pues la idea es recuperar todo el terreno posible antes de la investidura de Poroshenko, el próximo 7 de junio, para que éste pueda negociar desde una posición más fuerte con el presidente ruso, Vladimir Putin.

Moscú llamó ayer, como hace prácticamente todos los días, al Gobierno ucraniano a poner fin a su ofensiva militar y la "guerra fratricida" en el sureste del país, donde los prorrusos confirmaron que retienen a cuatro observadores militares de la OSCE y reconocieron por primera vez que hay ciudadanos rusos en sus filas. De hecho, dijeron que 33 de los milicianos muertos el martes por el control del aeropuerto de Donetsk son rusos.

Mientras tanto, Rusia, Bielorrusia y Kazajistán firmaron en Astaná el acuerdo por el que se integran en la Unión Económica Euroasiática, que entrará en vigor en enero de 2015 y es la respuesta del Kremlin al avance de la UE hacia los territorios de la antigua órbita soviética.

Asimismo, las autoridades y la oposición de la región separatista georgiana -y prorrusa- de Abjasia abrieron negociaciones tras la toma del edificio de la Presidencia por parte de activistas opositores al líder de la república, Alexandr Ankvab, al que critican por autoritarismo, corrupción y malgasto de la asistencia financiera que les proporciona Rusia.