El presidente electo de Ucrania, Petro Poroshenko, pidió ayer a EE UU ayuda militar directa para sofocar la rebelión separatista prorrusa, al considerar que las sanciones económicas y financieras no son suficientes. Mientras, la relanzada ofensiva ucraniana contra los rebeldes continuó ayer, llegando al corazón de las ciudades de Donetsk y Slaviansk.

Al menos una decena de civiles resultaron heridos por esquirlas de proyectiles de artillería disparados contra el centro de Slaviansk, bastión de la rebelión prorrusa contra Kiev, en un ataque a barrios de viviendas del que se culparon mutuamente el Ejército ucraniano y las milicias prorrusas. Los alrededores del aeropuerto de Donetsk también fueron escenario de nuevos enfrentamientos, mientras que los separatistas se hicieron con el control de la sede del Servicio de Seguridad Ucraniano en la ciudad.

Un segundo equipo de observadores de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa (OSCE), compuesto por once personas, permaneció desaparecido durante varias horas. Este incidente reforzó la preocupación causada por la desaparición, el lunes, de cuatro observadores aún en paradero desconocido.