Ucrania relanzó ayer su ofensiva contra los rebeldes prorrusos del sureste del país, coincidiendo con el triunfo del magnate Petro Poroshenko en las presidenciales del domingo. El oligarca, que prometió "mano dura" con los insurrectos, no fue proclamado nuevo jefe de Estado hasta ayer, muchas horas después de que él mismo se atribuyera la victoria en primera vuelta, basándose en los sondeos a pie de urna y sin que ningún resultado del escrutinio hubiese sido avanzado todavía.

Esa circunstancia, sin embargo, no impidió que la OSCE alabara ayer los comicios ucranianos, que calificó de democráticos y transparentes, además de un ejemplo de participación para muchos países europeos.

De igual manera, la UE aplaudió la "celebración exitosa" de las elecciones, aunque pidió "nuevas medidas concretas" para rebajar la tensión en el este del país y en las relaciones de Kiev con su vecino ruso.

El rey del chocolate

Y eso mismo piensa hacer Poroshenko, que, con el escrutinio al 90,01%, sumaba el 54,22% de los votos. El magnate, conocido como "el rey del chocolate", mostró su disposición a negociar con el presidente ruso, Vladimir Putin, pero advirtió de que no piensa hacer otro tanto con los rebeldes de Donetsk y Lugansk, que el pasado sábado proclamaron la república independiente de Nueva Rusia.

"Rusia es nuestro mayor vecino. Parar la guerra, llevar la paz a todo el país y la estabilidad al Este sería imposible sin la participación de Rusia. Putin y yo nos conocemos muy bien", explicó.

Al mismo tiempo, sin embargo, anunció que la ofensiva militar contra los insurgentes "debe ser más efectiva, más corta en el tiempo y con las unidades mejor pertrechadas". "No puede durar dos o tres meses. Debe durar horas", agregó.

Y, dicho y hecho, pese a las advertencias del Kremlin, que vio en el relanzamiento de la ofensiva contra los prorrusos un "error colosal", las fuerzas leales a Kiev lanzaron un ataque aéreo con participación de cazas y helicópteros para expulsar a los rebeldes del aeropuerto de Donetsk, que habían tomado la terminal unas horas antes.

En el otro escenario de los combates de ayer , la estación de tren de la misma ciudad, murió la menos una persona en enfrentamientos entre milicianos prorrusos y efectivos de la Guardia Nacional Ucraniana.

Entre tanto, los insurrectos de Donetsk dijeron estar dispuestos a negociar con las nuevas autoridades de Kiev, pero sólo con la mediación de Rusia, y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov, aseguró que su país "respetará los resultados de la votación del pueblo ucraniano".

También el depuesto presidente Viktor Yanukovich dijo que respeta la elección realizada por el pueblo ucraniano "en el momento más difícil", en referencia a los comicios del domingo.