11 de febrero de 2013
11.02.2013
Iglesia católica

El Papa abandona "por falta de fuerzas"

Benedicto XVI anuncia que deja el Pontificado por su edad avanzada y la "falta de fuerzas"

12.02.2013 | 20:46
El Papa abandona "por falta de fuerzas"

El papa Benedicto XVI anunció este lunes que deja el pontificado el próximo 28 de febrero por su "edad avanzada " y por sentir que le falta el vigor para seguir en el cargo.

El Papa, de 85 años, hizo el anuncio durante un consistorio que celebró en el Vaticano para fijar las fechas en las que serán proclamados nuevos santos.

A los cardenales presentes les explicó en latín que les había convocado a este consistorio: "no sólo para las tres causas de canonización, sino también para comunicaros una decisión de gran importancia para la vida de la Iglesia".

El Papa afirmó que "después de haber examinado ante Dios reiteradamente mi conciencia, he llegado a la certeza de que, por la edad avanzada, ya no tengo fuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino".

Benedicto XVI, de 85 años, agregó que es muy consciente de que este ministerio, por su naturaleza espiritual, "debe ser llevado a cabo no únicamente con obras y palabras, sino también y en no menor grado sufriendo y rezando".

El Obispo de Roma consideró que en el mundo de hoy, sujeto a rápidas transformaciones y sacudido por cuestiones de gran relieve para la vida de la fe, (...) es necesario también el vigor tanto del cuerpo como del espíritu.

Y entonces destacó que en los últimos meses este vigor ha disminuido "de tal forma que he de reconocer mi incapacidad para ejercer bien el ministerio que me fue encomendado".

Ante ello anunció que "muy consciente de la seriedad de este acto y con plena libertad", renunciaba al ministerio de Obispo de Roma, Sucesor de San Pedro. El pontífice indicó a los cardenales la necesidad de celebrar el 28 de febrero un cónclave para elegir a sus sucesor.

Decisión tomada hace un año

La decisión de Benedicto XVI de renunciar a su Pontificado se tomó "hace muchos meses, tras el viaje a México y Cuba, y con una reserva que nadie pudo romper, después de haber examinado ante Dios reiteradamente la propia conciencia a causa de la acanzada edad", según explica el director del diario oficial de la Santa Sede, L'Osservatore Romano, Giovanni Maria Vian, en un editorial de este martes.

El Papa realizó un viaje a Cuba y México entre el 23 y el 29 de marzo de 2012, con lo que la decisión anunciada este lunes se habría tomado hace poco menos de un año.

Para Vian, el anuncio del Papa es "un acontecimiento sin precedentes, y consecuentemente ha dado enseguida la vuelta al mundo". "Benedicto XVI ha explicado, con la claridad propia de él, que ya no tiene fuerzas 'para ejercer adecuadamente' la enorme tarea que se pide a quien es elegido para gobernar la barca de Pedro y anunciar el Evangelio. Por esto y sólo por esto, el Romano Pontífice, muy consciente de la seriedad de este acto, con plena libertad renuncia al ministerio de obispo de Roma que le fue encomendado el 19 de abril de 2005"", explica.

Retirada a un monasterio de clausura

Tras su renuncia, Benedicto XVI se trasladará a la residencia de Castel Gandolfo cuando comience la Sede Vacante y una vez que haya nuevo papa se retirará a un monasterio de clausura dentro del Vaticano, anunció el portavoz, Federico Lombardi.

La Sede Vacante, es decir el tiempo que transcurre desde que un papa fallece, o renuncia, como ha anunciado Benedicto XVI, hasta que se elige al sucesor, comenzará el 28 de febrero de 2013 a las ocho de la tarde de Roma (19.00 GMT), según anunció el propio pontífice en su carta de renuncia.

En ese momento, Benedicto XVI se trasladará a la residencia de los papas de Castel Gandolfo, a una treintena de kilómetros al sur de Roma.

Durante el tiempo de Sede Vacante se realizará obras de acondicionamiento del apartamento papal.

Una vez que el cónclave que habrá que convocar haya elegido nuevo Pontífice, Benedicto XVI tiene previsto pasar el resto de sus días en un monasterio de monjas de clausura dentro del Vaticano.

No es el primero

Benedicto XVI no es el primer papa que renuncia en la historia de la Iglesia Católica, el último de los cuales fue Gregorio XII (1406-1415) en el siglo XV.

El primero fue el papa Clemente I (del 88 al 97) quien renunció a favor de Evaristo, porque tras ser arrestado y condenado al exilio decidió que los católicos no se quedasen sin un guía espiritual.

Igualmente, el papa Ponciano (230 al 235) dejó su cargo a favor del Papa Antero al haber sido enviado al exilio, mientras que el Papa Silverio (536 al 537) fue obligado a renunciar a favor del Papa Vigilio.

Más complicada fue la historia de Benedicto IX (del 10 marzo al 1 de mayo de 1045), pues en un primer momento renunció a favor de Silvestre III y después retomó el cargo para pasarlo a Gregorio VI, quien fue acusado de haberlo adquirido ilegalmente y decidió también renunciar.

El caso más conocido fue el del papa Celestino V, quien ha pasado a la historia como el pontífice del "gran rechazo", pues su pontificado duró del 29 de agosto al 13 de diciembre de 1294 y después se retiró a una vida de eremita. Tras su renuncia fue elegido Bonifacio VIII.

El último papa que renunció fue Gregorio XII (1406 a 1415), que vivió el llamado Cisma de Occidente, en el que coincidieron tres papas al mismo tiempo: además de Gregorio XII, el papa de Roma; Benedicto XIII, el papa de Avignon, y el llamado "antipapa" Juan XXIII.

Con el concilio de Constanza, el emperador Segismundo obligó a dimitir a los tres pontífices, pero sólo Gregorio XII obedeció y después de él fue elegido Martín V.

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