El secretario de Defensa de Estados Unidos, Robert Gates, sugirió ayer el cierre del centro de detención de Guantánamo (Cuba), que alberga a cientos de presuntos terroristas, la mayoría capturados en los últimos años en Afganistán e Irak.

Sin embargo, en una presentación ante el subcomité de asignaciones para la defensa de la Cámara de Representantes, Gates señaló que aunque el Congreso y la Casa Blanca decidan el cierre, esto no supondría la liberación de los detenidos más peligrosos.

"Basándose en su propia confesión, no deberían ser liberados nunca", manifestó. Según Gates, algunos de los detenidos han dicho que están dispuestos a atacar a EE UU si son liberados.

Legisladores demócratas han indicado que se debería cerrar ese centro de detención, una idea que ha encontrado eco en algunos congresistas republicanos. Sin embargo, el republicano Duncan Hunter anunció que se opone a la idea de reubicar algunos de los reclusos en recintos penales en Estados Unidos. "Estoy muy preocupado. La idea de que importemos a terroristas peligrosos, como Khalid Sheikh Mohammed, y los llevemos a las comunidades estadounidenses es peligrosa", señaló.

Por otro lado, el australiano David Hicks, que se encuentra detenido en la base naval estadounidense de Guantánamo, pasará un máximo de siete años en prisión en virtud de un acuerdo con los fiscales, según reveló ayer un juez militar en la base, coronel Ralph Kohlmann. Se declaró culpable de haber prestado apoyo material para actividades terroristas.

Al cierre de esta edición no estaba claro si la condena incluía los cinco años que Hicks ha pasado en Guantánamo.