El embajador saliente de Estados Unidos en Irak, Zalmay Khalilzad, admitió ayer que hay negociaciones con grupos insurgentes suníes "que no están relacionados con Al Qaeda". En una rueda de prensa, Khalilzad dijo que en estas negociaciones participa el Gobierno iraquí y las fuerzas estadounidenses en Irak, por un lado, y los insurgentes suníes y dirigentes de este mismo credo, por otro, con apoyo de líderes tribales.

"Hay unidad entre los iraquíes contra Al Qaeda" -afirmó- y hay un trabajo conjunto entre las tribus y las tropas de la coalición para encontrar soluciones y trabajar juntos y entrar en el programa de reconciliación nacional con el Gobierno". El embajador saliente añadió que "la estrategia de EE UU en Irak la fija el presidente Bush, pero es posible que haya un cambio en las tácticas", dijo como para justificar estos contactos. Para el diplomático, Al Qaeda sabe que están existiendo estos "esfuerzos para incorporar a los grupos insurgentes a la reconciliación nacional", y por ello la organización terrorista "pretende hacerlos fracasar". Khalilzad dijo además que "Irán puede desempeñar en Irak un papel positivo o negativo, y nosotros (EE UU) queremos que actúen positivamente".

No es esta la primera vez que el Gobierno iraquí admite que hay conversaciones o negociaciones con grupos insurgentes: la pasada semana, Saad Yusif Al Mutalibi, del Ministerio iraquí del Diálogo y la Reconciliación Nacional, dijo a la BBC que su Gobierno "ha establecido contactos con los grupos insurgentes más importantes".

También entonces Mutalibi explicó que "uno de los objetivos (de la negociación) es unirnos a ellos en la lucha contra Al Qaeda", con el fin de lograr que esa organización salga de Irak.

Más muertos

Cuarenta y seis personas murieron o fueron encontradas muertas ayer en Al Anbar, al oeste de Irak, y en la capital, Bagdad, como consecuencia de enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas de seguridad o víctimas de la violencia entre chiíes y suníes.

Al menos catorce personas murieron en enfrentamientos entre insurgentes y fuerzas de seguridad iraquíes en la ciudad de Ramadi, centro de la convulsa provincia de Al Anbar. Otros ocho insurgentes que supuestamente pertenecen a la organización de Al Qaeda perdieron la vida en los enfrentamientos.

En distintas partes de Bagdad fueron hallados también 17 cadáveres, aparentemente víctimas de enfrentamientos entre chiíes y suníes.